Visitando Nueva York

marzo 9, 2014

Habían pasado casi unos 15 años desde la primera y última vez que había cruzado el charco; entonces visitaba Canadá donde me enamoraba de un país espléndido que me enseñaba las maravillas frente al país vecino del sur. Por entonces había un anuncio de cerveza que clamaba el orgullo canadiense frente al estadounidense y me convencieron de todo aquello, tanto que desde entonces una pegatina con la hoja de arce adorna mi maleta (realmente la puso mi hermano y yo simplemente la lucí orgulloso por medio mundo).
Así que esta vez tenía que viajar al país vecino y ver cómo era de verdad, a ver si las críticas que escuchaba por entonces tenían fundamento o eran, como suele pasar, prejuicios… En poco tiempo y tras contactar a varias personas que habían estado por allí, 6 valientes viajeros decidimos juntarnos en Nueva York, meca del consumismo, para pasar 10 días.

Llegamos desde distintos puntos para pasar unos días geniales, con mucho frío y más caóticos de lo esperado, íbamos a pasar Acción de Gracias y el correspondiente Black Friday por allí. El apartamento lo cogimos a través de la famosa página airBnB y aunque estuvimos algo apretados (6 en un piso de unos 40 metros) con un solo baño y cocina americana nos apañamos muy bien haciendo turnos para las duchas, las compras y la repartición de las llaves.

Fue divertido recorrer las calles de la Gran Manzana, algunas veces con rumbo (gracias a una guía que se esforzaba por poner algo de orden) y otras perdiéndonos por barrios menos recomendados. No describiré el viaje cada día pero aparte de algunas fotos destacaré lo que más y lo que menos me gustó:guía que se esforzaba por poner algo

El parque de Washington: recomendado por una amiga y donde pude apreciar a un majestuoso tocando el piano.

Washington Park

Washington Park

El Ferry que nos llevó a Staten Island: porque aunque las vistas no fueran las mejores, vimos la Estatua de la Libertad pero además, nos divertimos haciendo el canelo mientras nos fotografiábamos.

Mi paseo en solitario durante el Black Friday: como no me apetecía irme de compras, aproveché el último día para pasearme solo por los puntos que más me habían gustado.

El MET que no fue MET: porque tuve que trabajar por la mañana así que me tocó ir luego solo… y al final, acabé compartiendo un café de dps horas en lugar de pasarme por las galerías.

El High Lane: de lo mejor de lo mejor. Pese a visitarlo de noche me pareció un sitio increíble.

La comida en general: porque la variedad que nos ofreció Nueva York superó todas mis expectativas, y además, el grupo de comedores con los que fui hizo que comiésemos muy muy bien.

Central Park: porque aunque sea un parque, es curioso ver lo bien que sobrevive entra tanto rascacielos.

Central Park

Central Park

La locura de ciudad y las actuaciones callejeras: me fascinó la ferviente actividad a cualquier hora y la cantidad de actuaciones callejeras por todas partes (¿quién hace toques con una zapatilla en lugar de un balón si no en el metro de Nueva York?)

Times Square

Times Square

El Harlem y la misa Gospel: porque pese a ser basante crítico con la religión, me encantó el sentimiento de bienvenida con el que nos recibieron y nos atendieron.

Brooklyn y su hipsterismo: porque la moda hipster me la trae un poco al pairo, pero pasearse por Bedford Ave. o visitar el Night Bazar y ver la cantidad de gente extraña luciendo con orgullo sus vestimentas y creaciones da que pensar.

Brooklyn

Brooklyn

Además, quedará en el recuerdo: el karaoke, los zumos de papaya, las tiendas, Wall St., la cena en el Dallas, el MOMA, los baretos gays, la cena de Acción de Gracias en el ucraniano… todo es y mucho más.

SkyLine

SkyLine

Y no todo iba a ser bueno…. lo peor, el mendigo que casi murió tras un ataque epiléptico y las decenas de personas que pasaron a su alrededor sin inmutarse siquiera.

30 (y pico) cosas que hacer antes de los 30

febrero 8, 2014

Desde que cumplí los 29 años llevo queriendo escribir esta entrada que poco a poco he ido postergando hasta hoy…

El tiempo pasa y uno se va dando cuenta de que se hacer mayor, los mas jóvenes se ríen de ti cuando te quejas de que te haces mayor y te dicen que tú aun eres joven; y los viejos te dicen lo mismo, que tú aun eres joven. Y es así, porque en el fondo eres joven pero te das cuenta de que hay cosas que antes podías hacer que ya no haces: salir dos días seguidos te cuesta, las rodillas se quejan cuando les metes mucha caña, algún que otro sábado te quedas en casa porque sí y a descansar, planeas todo con más antelación y así, un sinfín de cosas que antes ni te imaginabas.

Dicen que existe una crisis de los 30, esa que te hace darte cuenta de precisamente éso, que te haces mayor y que ya te puedes ir olvidado de la vida universitaria para siempre. Que las locuras que no has vivido hasta entonces posiblemente ya no se darán y que te empieces a cuidar. Por eso hay mucha gente que no había hecho deporte en su vida y que se pone a correr como si mañana fuese a por una maratón (y olé por ellos, todo hay que decirlo) y otros, escriben una serie de cosas que quieren hacer antes de los 30 porque se creen que después la vida será un aburrimiento y se pertenecerá a otra especie de vida llamada adultos.

A mí no creo que me pase, pero por si acaso, aquí va la lista que escribí en octubre y que, dentro de unos meses, espero poder decir satisfecho que entro a los 30 habiendo cumplido las treinta y pico de la lista…

  • Sección deporte:
    1. Saltar en paracaídas
    2. Correr una maratón
    3. Correr 10k en menos de 42 minutos
    4. Conseguir 15 dominadas de bíceps
    5. Conseguir 15 dominadas de tríceps
    6. Conseguir hacer el pino y mantenerme perfectamente
    7. Correr 5k bajo la lluvia
  • Sección aventura:
    1. Viajar solo un fin de semana
    2. Drograrme con algún alucinógeno (natural)
    3. Comer algo que considere asqueroso
    4. Viajar a África
    5. Viajar a un país que nunca haya estado
    6. Comer en 10 restaurantes nuevos
    7. Revisitar un país
  • Sección intelectual:
    1. Ver el top10 de películas de IMDB
    2. Escribir un relato corto (2 pág.)
    3. Aprender francés a un nivel B2
    4. Leer El Quijote
    5. Volver a una casino a jugar al BlackJack
  • Sección profesional:
    1. Obtener una certificación Linux
    2. Ahorrar 10k euros
    3. Donar el 1% de mi salario
    4. Asistir a un curso de primeros auxilios
  • En lo personal:
    1. Escribir 30 postales o cartas
    2. Volver a España una vez cada dos meses como mucho
    3. Reconciliarme con y redescubrir Bruselas
  • En la salud:
    1. Hacer una semana vegetariana
    2. Pegarme una noche sin dormir por quedarme desarrollando algún proyecto personal
    3. Ayunar 48 horas
  • En la miscelánea:
    1. Regalar algo a alguien desconocido
    2. Preparar y repartir tarjetas “positivas”
    3. Hacerme una foto diaria durante 30 días
    4. Preparar un dispositivo de hombre muerto con todo aquello que nunca dije

Intentaré ir comentando la evolución por aquí pero como veis no hay ninguna que diga “escribir con frecuencia en el blog”, creo que he perdido mis ganas de gritar al mundo. O será la pereza, no sé…

¡Adiós 2013!

diciembre 31, 2013

Otro año más que toca a su fin y, pese a no haber escrito por aquí mucho, mantendré la tradición de recapitular en unas líneas lo que ha supuesto el año.

Si tuviese que definir en una frase el 2013 diría que es el año en el que me hice mayor. Y no porque antes me considerase pequeño o inmaduro pero sí que pasé a ver las cosas de otra manera, y eso lo achaco a la edad. Sobre todo, aprendí que las decisiones se toman, y que una vez tomadas no merece la pena darles más vueltas. Que si se eligió mal, se eligió mal, y aunque nunca viviremos la opción que no escogimos no por ello tenemos que evitar tomar la decisión. Aprendí a decir que no en muchos aspectos de mi vida y me volví más honrado conmigo mismo, además aprendí de muchos errores, supongo que eso también va con la edad.

Rechacé irme a la otra parte del mundo porque por primera vez mi cabeza me decía que no era el momento, que ahora tocaba parar por un tiempo, probablemente no para echar raíces pero por lo menos frenar esa huída que lleva acompañándome tanto tiempo y para pensar sobre si realmente huyo o es que persigo algo que todavía no sé bien lo que es.

Algunos se fueron, lloré en las despedidas y supe que, como siempre, es el precio a pagar por los que viven vidas de un sitio para otro. Otros pocos, muy pocos esta vez, llegaron para compartir momentos irrepetibles que se sostendrán en el tiempo. Cuestioné el término de la amistad y supe que con el tiempo, también evoluciona.

Volví a viajar tras mucho tiempo sin hacerlo y me di cuenta de lo mucho que me sigue gustando: recorrí montañas en bicicleta y paseé por calles de ciudades famosas.

Llamé por teléfono solo para escuchar voces que creía que haber olvidado y muchas mañanas y noches llamé para reescuchar otras que ya conocía muy bien.

En definitiva, que crecí y aprendí; que de eso se trata este paseo por la vida. Y ahora, a por el Nuevo Año, que pese a no hacerme propósitos ni promesas, estoy seguro de que será un año genial. Lo mismo os deseo a vosotros, que vuestros sueños se hagan realidad…

¡Feliz 2014!

¡Feliz 2014!

Comenzando una nueva vida

septiembre 6, 2013

(Escrito el 12 de agosto de 2013. Por un problema técnico nunca se publicó)

Hace casi cuatro meses que decidí empezar una nueva vida y si he tenido tiempo para contarlo no he tenido las suficientes ganas para sentarme a escribirlo. Quizás sea que me haya cansado de escribir, quizás sea que me haya cansado de gritarle al mundo sordo que nunca me escucha o quizás sea que me haya hecho mayor… sí, será eso, quizás me haya hecho mayor. Pero no, no saquemos conclusiones todavía y empecemos por el principio.

Adiós Bruselas

Adiós Bruselas

Hace más de cinco meses decía adiós a Bruselas. Recuerdo pasear por la Gran Place y pedir a una chica que pasaba por allí que me hicese una foto con mi cono de patatas fritas y esa sonrisa a medias que caracterizan las despedidas: me iba de esta ciudad que nada me había encantado pero también dejaría atrás muchas cosas, demasiadas quizás. Poca gente lo sabía por entonces pero ya estaba casi todo organizado para irme muy lejos, por fin se había cumplido un pequeño sueño que perseguía desde pequeño, ¡había conseguido un trabajo en Nueva Zelanda!. Era otra beca, una más que sumar al interminable curriculum de becas pero bueno, era Nueva Zelanda y siempre había querido ir, aunque fuese a encadenar dos inviernos seguidos.

Así que me fui de Bruselas, como digo, con esa sonrisa agridulce pero en el fondo contento. Pisaría España un mes y rumbo a una nueva vida, esta sí, muy lejos y con un futuro completamente incierto. No había miedo pero sí esas ganas que tanto me faltaron la última vez que huí dese ese país que poco a poco se derrumba… y al final no fue. No porque algo fallase sino porque salió algo que, espero poder confirmarlo con el tiempo, fuese mucho mejor. Los madrugones durante marzo para enviar el curriculum a todas ofertas que encontraba interesantes darían sus frutos.

Pasando unos días en casa me di cuenta de que echaba de menos todo aquello, que los amigos son los amigos y son un parte demasiado importante y más ahora que todo empieza a ser diferente. Barajé incluso aceptar la oferta de alguno que me ofrecía unirme a él pero por cobardía no lo hice; no por miedo, si no por cobardía a enfrentrarse a una vida demasiado distinta, renunciar a todo eso que siempre había perseguido suponía demasiado cambio. Así que, poco a poco, fui haciéndome la idea de prefería quedarme cerca y que la opción de trabajar en Europa se convertía en realidad. Aunque en la Comisión Europea había hecho algún contacto y quizás pudiese haber recibido una oferta no me apetecía volver a esa maquinaria que maneja Europa, me apetecía algo distinto y el interés que una ONG había mostrado sonaba más que interesante, si no, siempre podría volver a Zaragoza donde casi un año atrás había conseguido la felicidad en un trabajo muy distinto a lo que creía que sería mi trabajo ideal.

Pasé varias entrevistas y a quince días de tener que coger un avión al fin del mundo decidí aceptar la oferta. Me venía a Bruselas, con trabajo indefinido y a una ONG, algo que siempre me habría gustado y que llevaba haciendo mucho tiempo por mero altruismo.

No negaré que muchas mañanas me he levantado preguntándome si he hecho bien, qué habría pasado si hubiese cogido ese avión y hubiera volado hacia a una vida completamente distinta. Especialmente hace dos semanas; me di cuenta que de haberme ido a Nueva Zelanda ya habrían pasado los tres meses y me encontraría otra vez donde tantas veces he estado estos años, con la incertidumbre de qué hacer, la pereza y las prisas por dar un nuevo paso. Y por eso creo que me he hecho mayor, porque necesito parar un poco, por lo menos para coger fuerzas y luego volver a huir, que de eso se ha tratado y se tratará siempre. Porque quiero pensar que esto es parte de un plan: un pequeño plan a gran escala.

Durante estos meses han pasado muchas cosas que voy a ir contando por aquí, porque aunque me da pereza sentarme y escribir hay cosas que merecen ser contadas, quizás no para los demás, pero si para uno mismo. Porque ayuda a reflexionar y siempre está bien leerse en el futuro…

¿Hola?¿Hay alguien ahí?

julio 21, 2013

_¿Hola?¿Hay alguien ahí?
_ Sí, sí, estoy aquí.
_ ¡Hombre!¿Estás bien?
_ Sí, sí, estoy bien, ¿qué pasa?
_ No, no, tú me dirás que pasa, ¿no? Llevas más de treses meses sin decir absolutamente nada. Lo mínimo es decir que estás bien. Joder, has cambiado de vida radicalmente y no has dicho una sola palabra.
_ Ya, tienes toda la razón…La verdad es que he estado liadísimo. Hago bastantes cosas y me gustaría contarlas pero bueno, no he sabido sacar el tiempo. Lo siento…
_ Joder. Te has ido a vivir a Bruselas, de manera permanente. Ya sé que te preocupaste de decírselo a muchos pero vamos, estaría bien que escribieses cómo te va. Tanto por respeto como por no perder la tradición y la ilusión de escribir, ¿no crees?
_ Sí, sí. Es cierto. Prometo hacerlo. Perdona y bueno, gracias por preguntar. Como te digo he hecho muchas cosas y pese a todos los cambios en mi vida estoy muy contento. Trabajo mucho, he viajado algo y dentro de poco viajaré más, ya te contaré; pronto, lo prometo.