Archive for 29 abril 2011

Semana Santa por la Rumanía profunda

abril 29, 2011

Y por fin, tras unas cuantas semanas de duro trabajo, tocó preparar un viaje de manera improvisada por la Rumanía profunda: consultar algunas guías, poner los puntos interesantes en un mapa, trazar una ruta de manera ambigua, llamar a cuatro sitios donde dormir…¡y todo ello en dos días!, estaba claro que todo no podía salir a la perfección pero si algo bueno tiene este país, es que fuera de la capital, las cosas se vuelven más baratas y la gente gana mucho en educación y simpatía…

Jueves 21

En el hotel de "El Resplandor"

El Resplandor

Creímos que la clemencia de nuestro jefe nos permitiría salir antes de tiempo del trabajo, pero al final, como no fue así, tuvimos que “correr” para coger la furgoneta que habíamos alquilado y luego conducir un rato de noche hasta nuestro primer destino Buzau. Allí nos alojamos en una pensión/hotel bastante barato a las afueras del pueblo, algún recuerdo nos trajo a la recién vista película de “El Resplandor” (las moquetas, el estar solos, una bicicleta como adorno…), pero cenamos muy bien y dormimos con toda tranquilidad…

Viernes 22
Rumanía entró en la UE en 2007, lo cual, nada tiene que ver con que cuente con las infraestructuras que se puede esperar de un país miembro. ¡Ojo! Que no quiero atacar al país que tan bien me ha recibido, pero al César lo que es del César…

Volcanes de Lodo

Volcanes de Lodo

El caso, que como había que hacer muchísimos kilómetros en los cuatro días por carreteras reguleras nos iba a tocar madrugar bastante y el viernes, fue el primero de esos días. Madrugamos, desayunamos en el propio hotel y nos pusimos rumbo a nuestro primer destino, los Volcanes de Lodo (en Rumano Vulcani Noroiosii) espacio natural bastante infrecuente en Europa y que me gustó bastante. De ahí se supone que íbamos a ver unos fuegos vivos (Focul Viu) pero como nos dijeron que no se veían bien de día decidimos pasar de ellos y dirigirnos a unas estatuas de una ciudad “cercana”. Lo malo, que en este país existen ciudades que se llaman igual, y al que le tocó preparar el mapa (¡ejem!, mil perdones) lo situó en la que no debía…
Volcanes de Lodo

Volcanes de lodo

Después de comer en un bar de carretera donde no nos trataron muy bien (comimos por 4 euros), decidimos ir a pasar la tarde en Iasi donde paseamos, nos enamoramos, cenamos de lujo, nos hicimos amigos de un perro que nos salvó de los peligros de la noche y dormimos en un hotel cuya limpieza dejaba bastante que desear y cuya cocina, literal, había sido cerrada porque se habían encontrado bichos

Camas antes y después

Camas antes y después...

Sábado 23

Monasterio de Putna

Monasterio de Putna

Volvimos a madrugar, nos pusimos rumbo hacia Bucovina, la parte mas al norte de Rumanía donde se supone que pueden encontrarse las mejores perlas del país, los monasterios Bucovinos. Y bueno, pues sí, están bien pero no son gran cosa, vimos 3 de ellos y no pasaban de monasterios muy decorados… Destacaría el de Putna que me pareció el más bonito y mejor cuidado aunque hay que desviarse bastantes kilómetros. El más recomendado es el de Vorenet, que a lo mejor es que hay que ser un erudito de estos temas, pero a mí, no me pareció gran cosa…

Comimos un bocadillo en un prado y luego pusimos rumbo al sitio donde dormiríamos, Piatra Neamt. Allí nos alojamos en un hotel exquisito por 10 euros cada uno pero nos dimos cuenta de que algo no iba bien, la ciudad estaba muerta, literal. Ni un sitio donde cenar, todo cerrado a excepción de un kebab y un “club” así que tuvimos que acabar cenando en un sitio de comida rápida y grasienta al lado de la estación y luego volvernos al hotel sustituyendo nuestra noche de fiesta por un té a la luz de la televisión… Y es que resultó que era el Sábado de Resurrección, y claro, otra cosa no, pero los rumanos son religiosos y aquí, es típico que a las 12 se reúnan alrededor de la iglesia, escuchen la misa y se dediquen a dar vueltas por el pueblo durante tres o cuatro horas… Supongo que, como comentamos, sería equivalente a intentar encontrar a alguien en España, una Nochebuena a las 11 de la noche….

Domingo 24
Como el domingo iba a ser algo más tranquilito decidimos darnos el lujo de dormir hasta las tantas (las diez), buscamos un sitio donde desayunar (complicado por ser Domingo de Resurección) y al final terminamos en una gasolinera.

Visitamos el Cañon del Bicaz (Cheile Bicazului) que me pareció bastante impresionante, y luego comimos algo de parrillada en el Lago Rojo (Lacu Rosu) donde la leyenda cuenta que siete jóvenes murieron arrastrados por un torrente y tiñeron sus aguas de rojo, nosotros éramos también siete, pero sobrevivimos… e incluso nos atrevimos a alquilar unas barquitas y navegar por sus aguas…

Lago Rojo, poco rojo

Lago Rojo, poco rojo

Huevos de Pascua

Huevos de Pascua en la pensión del terror

Un poco tarde nos pusimos rumbo a nuestro último alojamiento, en mitad de la nada, en Dalnic, donde para llegar tuvimos que atravesar una carretera en la que invertimos una hora, sí, una hora, para hacer 12 kilómetros. Carretera amarilla en el mapa que resultó ser un camino de tierra, con agujeros enormes que en más de una ocasión, hicieron que tuviésemos que subirnos al campo de la lado para sortearlos… La pensión resultó ser una cabaña en mitad de la carretera bastante bien cuidada donde cenamos estupendamente bajo la atención excesiva de un camarero con el que fantaseamos ser sus futuras víctimas.

Lunes 25

Sapt Scari; seguridad rumana

Seguridad rumana

También tocó madrugar, desayunamos bastante bien en la misma pensión y nos pusimos rumbo a Brasov, donde dos de los compañeros de viaje se quedaría para coger un autobús y el resto seguiríamos a la ruta de las Siete Escaleras (Sapte Scari) un cañón natural con agua que me encantó, creo que lo que más me gustó del viaje. Después de la obligada caminata de 3 horas (ida y vuelta), el miedo que sentimos al tener que transitar por semejantes caminos, comer demasiado en un restaurante que ya conocíamos de antes, nos pusimos rumbo a nuestra querida vieja, sucia y fea Bucarest para sufrir más de lo que nos hubiese gustado la temida operación retorno…
Las 7 escaleras

Sapte Scari: Siete Escaleras

La verdad es que lo hemos pasado muy bien, ha sido el viaje más largo (1200 kms) y con más gente que hemos hecho. No voy a decir que me haya decepcionado la Rumanía profunda pero quizás me esperaba algo más “exótico” y “auténtico”. Las zonas naturales es lo que más me ha gustado así que plantear el viaje de otra manera, por ejemplo en bici, con tienda de campaña o durmiendo en granjas quizás hubiese sido mejor, pero bueno, entre que no había tiempo ni medios habrá que dejarlo para otra ocasión…

Mapa de la ruta

Viaje de Semana Santa

(Perdón porque los enlaces sean cada uno en un idioma pero no he encontrado nada mejor…)

Bruselas y Amsterdam

abril 14, 2011

Afortunadamente, marzo ha sido un mes de viajecillos para poder escapar de la rutina Bucarestiana. Después de haber estrenado el mes con Roma (ciudad que me faltaba) tocaba tachar otra ciudad en la que nunca había estado, Bruselas, y repetir una de las imprescindibles de Europa, Amsterdam…

Viernes 25
Gracias a la Anunciación del Señor, fiesta en Rumanía y por lo tanto en nuestra oficina, pudimos alargar un día el viaje. Tras un buen madrugón, un aeropuerto abarrotado y un vuelo que se hizo más corto de lo normal por el sueño que eché, llegamos a la capital de Belga.

Allí nos dimos cuenta que venimos de un país barato, donde el transporte en autobús desde el aeropuerto puede costarte como mucho 2 euros y no 13 euros como lo que cuesta el autobús desde Charleroi hasta Gara du Midi. Al final, por el mismo precio decidimos coger un taxi que nos llevaría algo más rápido.

En la estación cogimos un metro y nos dirigimos hacia donde las chicas tenían el hotel, y nosotros habíamos quedado con Ricardo que se portaría estupendamente al hacernos de guía y darnos cobijo en su espaciosa casa. Desayunamos rápidamente a precio de allí y luego fuimos al lugar de trabajo de Ricardo donde nos dimos cuenta que su oficina, es infinitamente mejor que la nuestra, en todos los sentidos…

Gofres en Bélgica

Gofres belgas

Paseo por la zona para hacer tiempo y comida en un comedor Europeo destinado a la gente que trabaja en ciertos sectores públicos. Manda huevos que gente que gana bastante tenga espacios para comer más que bien a precio de saldo, pero bueno, ya sabemos como se las gastan con el dinero de todos… Total, que después de comer Ricardo nos llevo de ruta para enseñarnos todo lo que hay que ver y, la verdad, me sorprendió. Bruselas tiene mucho más encanto de lo que me esperaba y no puedo entender como el Manneken pis puede ser el símbolo de la ciudad cuando tiene cosas bastante más atractivas.

Comimos el obligado goffre al estilo belga (hay que tomarlo sin nata, ni fresas, ni chocolate, ni nada de nada) y seguimos paseando mientras, de vez en cuando, parábamos a repostar la también famosa cerveza belga en diversos bares repartidos por la ciudad.

En el Atomium de Bruselas

¿Fotomontaje en el Atomium?

Cayó la noche mientras seguíamos de turismo e invertimos bastante tiempo en sacar alguna foto decente en el Atomium; algo que conseguimos tras un buen rato intentándolo. De ahí, fuimos a cenar a un restaurante que nos habían recomendado y luego a tomar alguna que otra cerveza en el Delirum Cafe que en 2004 obtuvo en récord mundial al disponer de 2004 cervezas distintas… ¡no pudimos probarlas todas! y por último, a un mercado cuyas partes bajas han sido remodeladas para albergar una discoteca/bar.

Llegamos a casa a una hora bastante prudencial previo paso por el barrio rojo de Bruselas, que nos sorprendió tanto o más, como al día siguiente lo haría el de Amsterdam…

En el Delirium de Bélgica

¡2004 cervezas!

Sábado 26
Madrugamos más de lo que nos hubiese gustado, recogimos todo, nos despedimos de Ricardo y le agradecimos, de nuevo, lo bien que nos había tratado en “su” ciudad. Desayunamos cerca de la estación de trenes y cogimos el tren que por 48 euros nos llevaría de ida y vuelta a Amsterdam.

En Amsterdam

En Amsterdam

Llegamos sobre las 12 a la estación Central de Amsterdam que seguía tal y como la recordaba de hacía 5 años… de allí a la oficina de turismo donde cogimos algo de información y a dejar todo el hostal para poder patear por toda la ciudad. Habíamos reservado en un “Botel” (un hostal-barco) que resultó ser mejor de lo que esperábamos aunque tuvimos algún que otro problema para acceder al no tener el papel con la reserva.

Casa pequeña

Casa pequeña

Nos jungamos con Karim que sería nuestro guía en esta ciudad y que, al igual que Ricardo, se portó estupéndamente llevándonos por los mejores lugares de la zona. A lo largo del día vimos lo típico: Iglesias, calles divididas por canales que recogen casas de múltiples colores, la casa de Ana Frank… aunque debido a los vicios del país, he de reconocer que el espacio-tiempo se dilataba y contraía a voluntad propia y no puedo recordar exáctamente el orden de lo que hicimos.

Por la noche, tras cenar un poco en un puesto callejero, decidimos conocer los bares de la zona, principalmente por el Barrio Rojo cuyos escaparates, tal y como recordaba, siguieron desencantándome y dándome mucho que pensar acerca del mundo en el que vivimos…

Nos despedimos de nuestro guía y su compañero. Bebimos algunas cervezas (los que podían) y otros Coca-Colas y bien entrada la noche volvimos hacia el barco que se movía menos de lo que pensábamos, o al menos, eso nos pareció…

Barrio Rojo de Amsterdam

Barrio Rojo de Amsterdam

Domingo 27
Como en el barco se ofrecía desayuno, y nos iba a venir bien recuperar fuerzas. Nos levantamos pronto, dimos un paseo por la zona y al mediodía volvimos a la estación compraoms algunas provisiones e iniciamos el largo regreso a casa…

Roma

abril 4, 2011

Por fin, el viaje a una de las grandes ciudades que me faltaba por visitar de Europa…

Llevaba ya un tiempo queriendo visitar Roma y aquí, que he tenido la suerte de encontrarme con gente viajera, montamos el viaje a la capital italiana con muchas ganas, no sabemos si porque realmente había muchas ansias o porque el salir de esta vieja, sucia y fea ciudad incrementa cualquier tipo de ánimo.

Viernes 11
Llegamos al aeropuerto de Roma relativamente pronto y decidimos coger un taxi en lugar del tren porque no salía un pelín más barato…. gran error, porque el tráfico de Roma un viernes por la tarde es, cuando menos, horroroso. Tras una hora en el taxi llegamos a nuestro hostal, el Mona Lisa que, como siempre, pintaba mejor en fotos que en la realidad pero aún con todo, la buena localización compensó las habitaciones masificadas y el baño un tanto cerdo…

Fontana de Trevi

Fontana de Trevi

Dejamos todo y nos fuimos a cenar. Nos costó un buen rato encontrar un cajero y aún más, encontrar un sitio donde cenar. Al final, la larga búsqueda fue recompensada y nos sentamos en un restaurante llamado “Wanted” donde cenamos de lujo: típica ensalada caprese, verduras a la plancha, pizzas y lasagna regadas con un buen vino (o eso dijeron mis acompañantes, yo no sé diferenciar entre un buen caldo y un vino de garrafa, ¡qué le vamos a hacer). Y con el estómago ya lleno, y sabiendo que no íbamos a tener suficientes días para ver todo, decidimos hacer un poco de turismo nocturno por la zona. Vimos la Fontana de Trevi (tiramos la correspondiente moneda para volver algún día), que me encantó pese a que me habían dicho que no era gran cosa y la Plaza de España, donde imitamos a las mejores modelos desfilando por las escaleras.

Después de un buen rato de paseo por las calles principales, decidimos volver al hostal y dormir, que el día siguiente prometía ser muy largo…

Sábado 12

La mano de Dios

Mano de Dios

Madrugamos más que de costumbre para que el día cundiese lo máximo posible. Pablo se había encargado de sacar las entradas al Vaticano por internet, lo que sirve para ahorrarse toda la cola y pasar directamente (tenedlo en cuenta para posibles visitas). Allí nos recreamos con las riquezas de nuestra humilde y caritativa Iglesia Católica aunque la verdad es que me la esperaba muchísimo más opulente. Luego tocó la Basílica de San Pedro desde donde pudimos contemplar Roma entera.

Seguimos paseando por calles pequeñas y encantadoras que terminaban a veces en plazas acogedoras y a veces en avenidas enormes. Comimos cerca del centro bastante mal y servidos por un inútil y nos tomamos el típico helado italiano (no me gustó nada el barquillo) en la Plaza Navona, que me encantó. Una plaza que reúne todo: fuentes bonitas, restaurantes apeticibles y un conjunto de artistas callejeros encargados de alegrar a cualquier paseante.

Saltando

Salto en San Angello

La tarde se iba echando y nuestro cansancio ya era considerable. Según “la lonely” había que darse un paseo por el pintoresco barrio “Trastevere” así que allí nos dirigimos. Duramos poco hasta que nuestros cansados pies decidieron llevarnos al primer bar donde pudieron, ahí, “una cervecita” se convirtieron en dos, y luego en tres, y luego en cuatro, y al final cayó la noche y decidimos que se había acabado el turismo. Así que fuimos a otro bar, donde nos cobraron 6 euros por una cerveza pero que pudimos disfrutar de un buffet libre de comida al que no le sacamos todo el partido que debimos, de ahí a una terraza aunque no hacía noche para ello, un bar donde cayeron 2 mojitos y una recena en un antrillo perdido por aquel barrio y al final, un paseo hasta el hostal donde caímos muertos.

Domingo 13

En el Coliseo de Roma

Coliseo

De nuevo tocó madrugar, aunque esta vez un poco menos… Recogimos todo, nos despedimos del hostal y nos dirigimos a Termini, donde nos clavaron 5 eurazos por dejar cada mochila. De ahí, y con un cielo amenanzante fuimos al Coliseo donde tuvimos que hacer una larga cola antes de entrar. Me gustó, aunque el día no acompañaba y hubiese preferido un sol de justicia para recrear mejor las imágenes de los cristianos siendo devorados por leones o a los gladiadores luchando a vida o muerte… El Foro y la Parte Vieja me parecieron menos impresionantes aunque también tenían su encanto.

Pasta riquisima

Pasta: orgasmo en tu boca

A mediodía, como ya teníamos hambre decidimos volver al restaurante de la primera noche, de nuevo comimos de lujo. Me atreví con unos Fiocchi de queso y pera en salsa de nueces deliciosos, apasionantes, increíbles que, aunque escasos, cada uno supuso un auténtico orgasmo en mi boca.

Y por último, y antes de volver a la estación para coger el tren que nos llevaría al aeropuerto, un último paseo por las calles empedradas y encantadoras bajo una lluvia que ya no molestaba tanto…