Roma

Por fin, el viaje a una de las grandes ciudades que me faltaba por visitar de Europa…

Llevaba ya un tiempo queriendo visitar Roma y aquí, que he tenido la suerte de encontrarme con gente viajera, montamos el viaje a la capital italiana con muchas ganas, no sabemos si porque realmente había muchas ansias o porque el salir de esta vieja, sucia y fea ciudad incrementa cualquier tipo de ánimo.

Viernes 11
Llegamos al aeropuerto de Roma relativamente pronto y decidimos coger un taxi en lugar del tren porque no salía un pelín más barato…. gran error, porque el tráfico de Roma un viernes por la tarde es, cuando menos, horroroso. Tras una hora en el taxi llegamos a nuestro hostal, el Mona Lisa que, como siempre, pintaba mejor en fotos que en la realidad pero aún con todo, la buena localización compensó las habitaciones masificadas y el baño un tanto cerdo…

Fontana de Trevi

Fontana de Trevi

Dejamos todo y nos fuimos a cenar. Nos costó un buen rato encontrar un cajero y aún más, encontrar un sitio donde cenar. Al final, la larga búsqueda fue recompensada y nos sentamos en un restaurante llamado “Wanted” donde cenamos de lujo: típica ensalada caprese, verduras a la plancha, pizzas y lasagna regadas con un buen vino (o eso dijeron mis acompañantes, yo no sé diferenciar entre un buen caldo y un vino de garrafa, ¡qué le vamos a hacer). Y con el estómago ya lleno, y sabiendo que no íbamos a tener suficientes días para ver todo, decidimos hacer un poco de turismo nocturno por la zona. Vimos la Fontana de Trevi (tiramos la correspondiente moneda para volver algún día), que me encantó pese a que me habían dicho que no era gran cosa y la Plaza de España, donde imitamos a las mejores modelos desfilando por las escaleras.

Después de un buen rato de paseo por las calles principales, decidimos volver al hostal y dormir, que el día siguiente prometía ser muy largo…

Sábado 12

La mano de Dios

Mano de Dios

Madrugamos más que de costumbre para que el día cundiese lo máximo posible. Pablo se había encargado de sacar las entradas al Vaticano por internet, lo que sirve para ahorrarse toda la cola y pasar directamente (tenedlo en cuenta para posibles visitas). Allí nos recreamos con las riquezas de nuestra humilde y caritativa Iglesia Católica aunque la verdad es que me la esperaba muchísimo más opulente. Luego tocó la Basílica de San Pedro desde donde pudimos contemplar Roma entera.

Seguimos paseando por calles pequeñas y encantadoras que terminaban a veces en plazas acogedoras y a veces en avenidas enormes. Comimos cerca del centro bastante mal y servidos por un inútil y nos tomamos el típico helado italiano (no me gustó nada el barquillo) en la Plaza Navona, que me encantó. Una plaza que reúne todo: fuentes bonitas, restaurantes apeticibles y un conjunto de artistas callejeros encargados de alegrar a cualquier paseante.

Saltando

Salto en San Angello

La tarde se iba echando y nuestro cansancio ya era considerable. Según “la lonely” había que darse un paseo por el pintoresco barrio “Trastevere” así que allí nos dirigimos. Duramos poco hasta que nuestros cansados pies decidieron llevarnos al primer bar donde pudieron, ahí, “una cervecita” se convirtieron en dos, y luego en tres, y luego en cuatro, y al final cayó la noche y decidimos que se había acabado el turismo. Así que fuimos a otro bar, donde nos cobraron 6 euros por una cerveza pero que pudimos disfrutar de un buffet libre de comida al que no le sacamos todo el partido que debimos, de ahí a una terraza aunque no hacía noche para ello, un bar donde cayeron 2 mojitos y una recena en un antrillo perdido por aquel barrio y al final, un paseo hasta el hostal donde caímos muertos.

Domingo 13

En el Coliseo de Roma

Coliseo

De nuevo tocó madrugar, aunque esta vez un poco menos… Recogimos todo, nos despedimos del hostal y nos dirigimos a Termini, donde nos clavaron 5 eurazos por dejar cada mochila. De ahí, y con un cielo amenanzante fuimos al Coliseo donde tuvimos que hacer una larga cola antes de entrar. Me gustó, aunque el día no acompañaba y hubiese preferido un sol de justicia para recrear mejor las imágenes de los cristianos siendo devorados por leones o a los gladiadores luchando a vida o muerte… El Foro y la Parte Vieja me parecieron menos impresionantes aunque también tenían su encanto.

Pasta riquisima

Pasta: orgasmo en tu boca

A mediodía, como ya teníamos hambre decidimos volver al restaurante de la primera noche, de nuevo comimos de lujo. Me atreví con unos Fiocchi de queso y pera en salsa de nueces deliciosos, apasionantes, increíbles que, aunque escasos, cada uno supuso un auténtico orgasmo en mi boca.

Y por último, y antes de volver a la estación para coger el tren que nos llevaría al aeropuerto, un último paseo por las calles empedradas y encantadoras bajo una lluvia que ya no molestaba tanto…

Anuncios

4 comentarios to “Roma”

  1. Juano Says:

    Vaya, vaya, como nos lo montamos
    Turismo culinario por todo lo alto eh? jejeje
    Menos mal que todavía quedan quienes demuestran buen gusto 😄
    Un abrazo, loco

  2. Jaime Says:

    Jajaja, se hace lo que se puede… dentro de poco la Rumanía profunda, Serbia y China, ya os lo iré contando.
    La verdad es que solo con recordar esa pasta se me hace la boca agua…
    ¡Otro abrazo pa’ allí! 😀

  3. isfan Says:

    Siempre he deseado pasear por Roma pero con gusto ¿qué te parece?

    • Jaime Says:

      Me parece bien, pero cada uno es libre de pasear por roma como guste, con o sin gusto, yo lo haría con mis sandalias y mis camisetas semitransparentes… 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s