Archive for 17 marzo 2011

Las 1000 grullas

marzo 17, 2011

Hay mucha gente que opina que lo mejor de viajar es ver cosas nuevas, lugares soprendentes que no imaginarías ni en sueños, culturas distintas, colores, paisajes, ciudades… yo soy de los que opinan que lo mejor de viajar es conocer gente; gente que transmite ideas, sueños, ambiciones… En uno de esos viajes que he dado por la vida conocí cierta persona tan soñadora como yo y que sabía que tenemos poder para cambiar el mundo en algo mejor, que los pequeños gestos sirven de algo.

Hoy, ella, me mandó un correo sobre la iniciativa Las 1000 grullas. El proyecto de una japonesa residente en Madrid cuyo único interés es animar a los suyos que se encuentra tan lejos y en estos momentos tan trágicos.

Porque la fe en la humanidad es algo que no podemos perder y son estos pequeños gestos insignificantes los que te hacen pensar que todavía queda gente maravillosa…

Grulla sobre fondo negro

¿Te apuntas?

P.D: Y en estos días de manipulación mediática donde cada bando nos vende su versión y la rapidez frenética de noticas hace que las cosas pasen demasiado fugaces, es inevitable recordar a ese humorista gráfico al que nunca le llegué a pillar el punto pero que durante más de un año exponía en sus tiras cómicas “Pero no te olvides de Haití”. Creo que es invitable que hoy, entre otras muchas cosas, no nos olvidemos de Libia…

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Receta: Torretas de berenejena, queso y tomate (vegetarianas)

marzo 2, 2011

Voy a confesarlo, la berenjena se está convirtiendo en una de mis verduras favoritas, ya no porque su sabor me encante y porque aquí se encuentren buenísimas y baratísimas sino por el juego que da en la cocina y la cantidad de platos que se pueden hacer a partir de ella.

Hace dos semanas subía una receta vegetariana de como prepararlas rellenas de otros vegetales. De aquella vez me sobró una berenjena y de ahí, nació esta receta.

Ingredientes para 2 personas (aperitivo):

  • 1 berenjena grande
  • 1 tomate grande
  • Unos 100 grs. de mozzarella fresca
  • Sal

Para la salsa

  • 2 cucharillas colmadas de mostaza (a ser posible de Dijon)
  • 3 cucharillas de miel
  • 1 cucharilla de aceite de oliva
  • Unas gotitas de vinagre balsámico

La preparación es extremádamente rápida y sencilla. Se cortan las berenjenas a lo largo en lonchas más o menos gruesas (medio centrímetro aproximádamente; si se prefiere se pueden hacer a rodajas pero yo perdía espacio en la sartén y tenía prisa, supongo que uqedará más vistoso, ¡probadlo!). Se asan las rodajas a la plancha, si tenemos o en una sartén en su defecto, importante no poner nada de aceite e ir dándole la vuelta cada cierto tiempo para que no se quemen. Cuando estén bien asadas (tiene que estar la carne bien blandita) las sacaremos y las intentaremos mantener calientes tapándolas con un plato.

Se corta el tomate en rodajas del mismo grosor más o menos y también se le da un golpe rápido en la plancha o sartén, simplemente para calentarlo un poco. Por último, se hace lo mismo con la mozarrella cortada a rodajas un pelín más gordas y que prácticamente hay que hacer vuelta y vuelta rápida (no dejar mucho tiempo porque se deshará, con 10 segundos puede ser suficiente).

Cuando está todo cocinado solo faltará ir haciendo las torretas, para lo que se pone: loncha de berenjena, un poquito de sal, loncha de tomate, un poquito de sal, loncha de mozzarella, un poquito de orégano… y así repetidas veces hasta que estén las torretas bien montadas.

Para esta receta elegí una salsa dulce que combina perfectamente con el sabor de la berenjena y el queso. Se echa la mostaza en un recipiente (puede ser un vasito) y también la miel y se remueven enérgicamente con una cucharilla hasta que se mezclen bien. Se añade ahora el aceite y se remueve también, muy enérgicamente; no va a emulsionar pero si se bate bien quedará muy bien ligado. Por último se añaden unas gotitas de vinagre balsámico (de Módena) y si ha quedado excesivamente espesa se pueden añadir unas gotitas de agua.

Solo falta presentarlo. Sobre las torretas se puede poner unos trocitos de tomate si es que habían sobrado o unos trocitos pequeños de queso. Sobre las torretas creadas se vierte la salsa intentando dejarlo bonito y se puede espolvorear con algo de orégano. Se sirve tibio.

Torretas de berenjena

Torretas de berenjena

Happy eating! 🙂

Esquiando en Predeal

marzo 1, 2011

Como ya estamos un poco hartos de esta ciudad que muchos califican como vieja, sucia y aburrida (y que yo corroboro), tocaba hacer un viajecito express en un fin de semana, así que aprovechamos a irnos a esquiar a un pubelcito a unos 150 kilómetros de aquí llamado Predeal (y no Pedreal como nos empeñamos en decir algunos españoles).

Viernes 25
Salimos escopeteados del trabajo camino a la agencia donde habíamos alquilado el coche, hicimos los papeles necesarios y nos pusimos en marcha hacia el norte, destino a Siania, donde nuestra primera pasajera, Adnrea, se apearia, y los restantes: Adina, Alex y Pablo seguiríamos rumbo a Predeal.

Ya lo he comentado en alguna otra ocasión, las carreteras de Rumanía son algo inexplicable: de una carril se hacen 2, la iluminación es inexistente, las velocidades máximas cambian aleatoriamente… así que hacer los 150 kilómetros nos costó unas tres horas, con parada de media hora incluida en el típico bar de carretera de película de miedo yankee para adolescentes.

Llegamos al hostal sobre las ocho de la tarde, dejamos todo en el cuarto y bajamos a respirar algo de aire puro antes de metermos a degustar las delicias de la Transilvania (sopa y carne de venado exquisita) regadas por un vino peleón que no tardó en nublar nuestras ideas y hacer aflorar la risa fácil. Velada de ensueño con la mejor compañía antes de dar un paseo nocturno y acabar rendidos en la cama después de una sesión de cartas.

Sábado 26
Madrugamos, desayunamos en abundancia, como gente que se va a pegar el día, y luego procedimos a ello.

Remonte en Predeal

Remonte en Predeal

La verdad es que nos habían dicho que las pistas de Rumanía no eran nada buenas, y cierto es que no se parecen mucho a nuestras queridas pistas del Pirineo pero tampoco están tan mal como las habían pintado. Nos hizo un día estupendo de sol y frío que mantuvo la nieve en muy buen estado durante casi toda la mañana. Como el forfait va por puntos (pagas por subidas) decidimos dejarnos algunos para esquiar por la noche, nunca habíamos hecho esquí nocturno y apetecía, así que fuimos al reencuentro Pablo que nos esperaba abajo y fuimos a comer al hotel Dragului donde nos sirvieron exquisiteces a un precio de risa.

Volvimos a las pistas y esperamos en una cafetería a que el sol que nos había acompañado todo el día, por fin, decidiese esconderse. En cuanto vimos la oportunidad, nos acercamos a la pista para preguntar cuando se encenderían las luces y, ¡oh!, nuestro gozo en un pozo. Por falta de pasta el ayuntamiento había decidido terminar ya con las sesiones de esquí nocturnas 😦

Alto de la montaña

Esquiando en Predeal

Nos montamos en el coche, y lamentándonos por nuestra mala suerte volvimos al hostal donde echamos otra partida de cartas y, pese a la intención inicial de salir de fiesta, el cansancio pudo con nosotros y acabamos dormidos mientras veíamos una película, algunos mucho antes que otros…

Domingo 27
Madrugamos menos que el día anterior y aunque no tocaba esquiar, volvimos a desayunar como reyes.

Mueñeco de nievel

Paseo por Predeal

Pagamos el alojamiento (25 euros por persona 2 noches con desayuno incluido) y montamos todo en el coche. El plan era el siguiente: Alex esquiaba para gastar los puntos que nos sobraban del día anterior y el resto nos daríamos un paseillo entre los bosques de los Cárpatos con los ojos bien abiertos ante la posible amenaza de un oso como rezaban varios carteles que vimos.

Tras dos horas de camino, nos reencontramos en las pistas, nos montamos en el coche y volvimos a nuestra ”querida” casa, esta vez sin tráfico y en un tiempo medianamente razonable.