Archive for 27 septiembre 2012

Rumbo a Bruselas

septiembre 27, 2012

Estoy en el tren, camino al aeropuerto. En breves cogeré un vuelo que, de nuevo, me transportará a una nueva vida. Una vida donde puedo ser el yo de siempre, donde el pasado, pese a estar presente, es menos conocido. Donde se es libre. Y pese a todo, me asaltan dudas…

¿Dónde está esa ilusión que me invadía cada vez que iniciaba una nueva vida?¿Dónde está ese entusiasmo de saber que todavía queda mucho por conocer?¿Y esas ganas de tener todo listo para disfrutar al máximo nada más llegar?¿Acaso me he hecho mayor?¿Existe la posibilidad de que esta sea la última?¿Será que quizás lo que tanto llevo buscando por todo el globo, al final estaba cerca de mí?¿Y si esos mensajes por la noche, esas quedadas entre amigos, esas escapadas de fin de semana, ese trabajo, tú, es lo que realmente quiero?¿Ha llegado el momento de parar?

Sí, esos son los pensamientos que han paseado por mi cabeza estos últimos días. Quizás sea por eso que me ha costado preparar todo más que otras veces, cuando no dudaba lo más mínimo, cuando quería dejar atrás demasiadas cosas y ahogarlas con nuevas experiencias. Porque lo vivido no se olvida, pero sí que es cierto que conforme más vas llenando tu vida de emociones, aquellas de las que huyes quedan más o menos diluidas por el resto.

Bruselas Difuminada

Bruselas Difuminada

Y sé que al final todo saldrá bien,y que me rodearé de gente fabulosa, y que cuando vuelva me dará pena, y que viviré mil y una experiencias que se sumarán a las anteriores, y que cuando vuelva todos los de aquí seguirán estando ahí. Pero esta vez es diferente. Ni mejor, ni peor, diferente.

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Y hubo boda… (otra vez)

septiembre 27, 2012

Afortunadamente para mi vida social pero desafortunadamente para mi bolsillo, este es el verano de las bodas. Dicen en cuanto alguien rompe el hielo con esto de casarse, es cuestión de muy poco tiempo que el resto vaya cayendo. Pues así ha sido aunque lo cuente con algo de retraso…

Esta vez la boda tocaba en Madrid. Sí, era una boda pero además, suponía el reencuentro de casi todo el grupo que compartimos año en aquella caótica ciudad, y que ahora suena tan lejos, llamada Bucarest. Se casaba nuestra Adinita, a la que cuando estábamos allí le aparecía una sonrisa sincera cada vez que hablaba de él y se le iluminaban los ojos cada vez que venía. Él, Maxi, al principio parecía algo preocupado por dejarla “sola” en un país en el que se desenvolvería mejor que cualquier de nosotros. Estaba claro que iba a acabar en boda y ya lo supimos allí, cuando en las Navidades de 2010 hubo petición y anillo de compromiso.

La boda fue el sábado 28 de julio, fecha que teníamos fijada desde hacía mucho tiempo atrás. Pasamos la tarde del sábado de reencuentro, comida y compras de última hora; luego volvimos a casa, a descansar un rato y a ponernos nuestras mejores galas. La ocasión lo merecía.

La ceremonia en sí fue curiosa. La novia ya salió al jardín cabizbaja para esconder las lágrimas de emoción que a nosotros nos produjeron sonrisas de felicidad. Primero un casamiento por lo civil, muy rápido y algo frío que dio paso a unas palabras demasiado densas y largas por parte de un pastor (nunca supe diferenciar bien entre las distintas religiones). Cuando terminó fuimos a felicitar a la pareja y hubo un momento de emoción máxima, y es que Bucarest unió demasiado.

Boda de Adina

Boda de Adina

Pasamos a un picoteo en el mismo recinto, la habitual sesión de fotos por parte de los novios y luego al exquisito y completo banquete (para satisfacción del novio, que era una de sus máximas preocupaciones). Un rato de sobremesa que aprovechamos para ponernos al día tras unos cuantos meses de la ya lejana vuelta de la capital rumana, para fumarnos un puro asqueroso y para obsequiar a los novios con un detallito.

Luego hubo baile, un poco raro porque la novia se había quedado algo colgada… ¡menos mal que estaba ahí su amiga para sacarla a bailar! Y luego me tocó a mí, que más que bailar pisoteé la cola del vestido en reiteradas ocasiones, no era como aquellos bailes que echábamos en aquel bar llamado Silver Church, donde el alcohol ayudaba en la coordinación, o eso queríamos pensar…

Y para cerrar muchas horas de fiesta: bailamos desde flamenco hasta technodance, intercambiamos mensajes echándo de menos al que faltaba por estar muy lejos de allí, bebimos algunos chupitos, fumamos incumpliendo la ley… En resumen, que lo pasamos genial y casi revivimos aquellas noches locas que compartimos durante un año. Quisimos congelar el tiempo, o volver a entonces, pero como sabíamos que era imposible decidimos fijar una fecha para recordar todo aquello… cuando se cumpla, por aquí lo contaré.

¡Hasta siempre, equipo!

septiembre 21, 2012

Aunque tengo varias entradas pendientes de publicar no quería dejar la ocasión de contar lo que ha pasado hoy. La intensidad del momento se merece escribirlo ahora, cuando todavía los sentimientos están a flor de piel.

Dejo mi trabajo para emprender una ¿nueva? vida. El futuro ya lo contaré más adelante, hoy quería hablar del pasado y el presente.

Casi cuatro meses han pasado desde que empecé a trabajar en aquella nave alejada de Zaragoza. Me encontraba perdido, muy perdido, en medio de un ambiente totalmente desconocido. Dio igual, al poco tiempo me di cuenta de que ahí iba a ser diferente: un equipo dispuesto a echarte una mano en cualquier momento, a sacrificar minutos de su tiempo libre para que tú también salieses a la hora, a explicarte con paciencia infinita términos que costaba comprender, a dejarse conocer mostrándo su lado más íntimo, a jugar en equipo…

96 Calidad

96 Calidad

He compartido risas, alegrías, penas, lágrimas e intimidades. Me llevo un recuerdo maravilloso, ¡gracias por todo, equipo!

Manualidades: Pintando mi bicicleta

septiembre 12, 2012

Desde siempre he sido muy dado a las manualidades. Me gusta probar a modificar, reconstruir o crear cosas así que he decidido crear una nueva sección, manualidades, en este blog. En el mejor de los casos le servirá al que tenga inquietudes parecidas y quiera saber como hacer ciertas cosas, en el peor, me vendrá bien a mí para recordar ciertos pasos de “cómo hice aquello aquella vez”…

Iniciaré la sección con “cómo pintar una bicicleta de manera más o menos casera”. No dispongo ni de una máquina de granallado para despintarla, ni de una cabina de pintado ni de una pistola así que os voy a intentar explicar cómo pinté mi bicicleta en la terraza de casa con elementos básicos.

Lo primero será desmontar la bicicleta por completo para dejar el cuadro y la horquilla limpios. En teoría, con un juego de llaves allen, uns destornilladores y una inglesa deberíais poder desmontar todo. Yo no tenía las llave necesaria para desmontar el pedalier, así que lo dejé montado cubriéndolo en el proceso de pintado.

Una vez que tenemos el cuadro y la horquilla limpios vamos a necesitar eliminar toda la pintura y pegatinas que pudiese tener anteriormente. Para ello, lo ideal sería una máquina de granallado que haría el trabajo mucho más rápido, como no tenemos, utilizaremos un gel decapante (cuesta el bote unos 15 euros). El gel se aplica en abundancia y se deja actuar unos 20 minutos, tras lo cual, mediante el típico nanas, un cepillo de cerdas de metal y una espátula, eliminaremos toda la pintura dejando expuesto el metal. El proceso es algo costoso pero tenéis que hacer un buen trabajo para eliminar todos los restos de pintura. Además, para finalizar pasaremos una lija fina por todo, que facilitará la adherencia de la pintura, y intentaremos evitar tocar el metal con los dedos para no dejar suciedad y grasa, podéis utilizar unos guantes de látex o de trabajo.

Decapado

Decapado

Prepararemos nuestra zona de pintura, un lugar bien ventilado, tapando con plásticos los elementos externos y el suelo con papel de periódicos. Colgaremos las dos partes utilizando algún trozo de alambre (es la manera más cómoda), taparemos con cinta de carrocero las partes que no queremos pintar (pedalier y guías para los frenos) y procederemos con la pintura. Leí que se podía aplicar una capa de una pintura que previene de la oxidación pero en la tienda donde compré los botes de imprimación me dijeron que con ésta sería suficiente. Cuando se pinta con spray es muy importante tener paciencia. Hay que agitar muy bien el bote durante un par de minutos antes de empezar y luego, disparar a una distancia de unos 20 o 30 cms. Veréis que se pierde bastante pintura pero si disparáis más cerca la pintura no llegará en polvo y quedarán churretones. Haremos una pasada, esperaremos media hora, daremos otra pasada y volveremos a esperar. Me di cuenta de que no quedaba del todo cubierto todo así que al día siguiente volví a aplicar otras dos pasadas. Para este paso es importante utilizar una mascarilla y yo empleé dos botes de unos 5 euros.

Cuando ya tengamos la imprimación seca, pasaremos a la pintura en sí. Yo elegí el color naranja para toda la bicicleta pero podéis pintar de varios colores, haciendo degradados, por partes… la ventaja del spray es que mezcla muy bien. Aplicaremos de la misma manera que la imprimación, desde una distancia de unos 20 o 30 cms. iremos aplicando muchas capas. Al principio veréis que parece que no pinta, pero capa tras capa irá cogiendo color. Yo le daría unas 6 pasadas (2 capas en días consecutivos) hasta que cogió un color sólido. Gasté unos 6 botes a menos de 2 euros cada uno, los compré en un chino pero creo que hubiera sido mejor invertir en botes algo mejores porque éstos se gastaba demasiado rápido.

Pintado

Pintado

Una vez que tenemos la bicicleta pintada podemos pasar a los elementos decorativos. Yo pensaba hacerle alguna línea en otro color siguiendo un diseño abstracto pero al final opté por dejarla lisa con algunos motivos pintados mediante plantilla. Para ello, me descargué unas fuentes específicas para el estarcido (técnica de pintar con plantillas), la imprimí y la recorté con un bisturí muy fino. Luego lo sujeté a la bicicleta mediante cinta de carrocero y apliqué una sola capa de spray negro. Hay que tener cuidado tanto al sujetar la plantilla para que la pintura no extienda como al retirar la plantilla.

Estarcido

Estarcido

Por último, cuando ya ha secado completamente la decoración, procederemos a aplicar barniz en spray. Seguiremos con la misma técnica que cuando pintábamos con el spray, y aunque aquí no veremos el cambio de color, si que iremos viendo como poco a poco, se va formando una capa más brillante. Yo apliqué 2 capas dejando un intervalo de 24 horas entre las mismas.

Barnizado

Barnizado

Solo falta esperar a que seque completamente la pintura, recoger todo, montar la bicicleta y salir a pedalear luciendo nuestra nueva bicicleta y siendo la envidia del resto de ciclistas…

Bici terminiada

Bici terminiada