Archive for the ‘bucarest’ Category

Hablemos de los rumanos // Vorbim despre Românii

diciembre 1, 2011

Escribiré esta entrada en el blog con un cierto tono exagerado/sarcástico con el único ánimo de hacer la lectura un poco más amena, que nadie se lo tome como un ataque personal y sí, sé que generalizar está mal, pero después de un año en Rumanía hay cosas que no puedo callarme…

Enumeraré a continuación una serie de cuestiones que caracteriza a la gente de allí, la verdad que no sé por cual empezar…

  • Gitanos: no, los rumanos no son gitanos y, de hecho, suelen odiar que se les confunda con ellos. No es que ser gitano sea malo pero ellos están hartos de ser confundidos; mucha gente me ha preguntado “¿te has dado cuenta de que los rumanos somos gente normal?” o me han advertido “¡cuidado con los gitanos, que aquí hay muchos!”, en general son bastante racistas en este aspecto… No entraré en historia ni en debates morales, pero cuando un gitano te dice en el casino “yo voy a España, robo, y lo que gano vengo aquí a gastármelo en el casino”, pues da que pensar.
  • Educación: podría decir que los rumanos son maleducados, no, mentiría. Digamos que los rumanos tienen una educación distinta a la nuestra; personalmente me molesta que sujete la puerta del portal a una señora que viene con la compra y no me de las gracias, también me molesta entrar en un ascensor y no ser correspondido a mi “¡buenos días!/ buna dimieata!”. Me molesta especialmente que no sepan mantener una cola y siempre intenten colarse, muchas veces lo consiguen y cuando les recriminas se vuelven locos y, o bien empiezan a acordarse de tus queridos antepasados, o bien se hacen los despistados. Pero sobre todo, sobre todo, lo que más me molesta es que no respeten el espacio vital que considero necesario y que cuando estoy siendo atendido en correos/banco/embajada tenga un tío detrás rozando su cuerpo con el mío y poco menos que sintiendo su aliento en mi nuca.
  • Pasotas: los rumanos no entienden que es eso de ser servicial; solo hay que ir a un restaurante y comprobarlo. En la mayoría de los sitios donde he sido atendido como cliente me han tratado fatal, con prisas para despacharme o con excesiva pachorra; he llegado a tener que esperar 50 minutos a ser servido tras pedir la comida. ¡Pero esto no es así en toda Rumanía! Da gusto salir de la vieja, sucia y fea Bucarest para adentrarse en pueblos donde están encantados de recibir queridos turistas, de contarte maravillas y de atenderte como si su vida dependiese de tu satisfacción.
  • Impacientes: este punto podría chocar con el anterior pero hay que diferenciar distintos ámbitos. La mejor manera de comprobar su impaciencia es sentarse al volante de un vehículo y tardar 2 segundos en arrancar después de que se haya puesto verde el semáforo, cláxones, insultos y amenazas será el conjunto de sonidos con el que uno podrá deleitarse los oídos.
  • Sucios: no, no, no me refiero en cuanto a la higiene personal que en ese aspecto no tengo ninguna queja. Me refiero al ámbito de contaminación visual. Por lo general, a los rumanos les da igual todo y eso implica que los papeles se tiran al suelo, que las latas de cerveza se tiran a la cuneta y, lo peor, que se puede ir andando por el monte y encontrarte una lavadora en mitad de la senda.
  • Machistas: tanto ellos como ellas son machistas. Creo que les faltan unos cuantos años para dar ese paso en favor de la igualdad. Que cuando intentas aparcar un hombre, acompañado de su mujer, te grite “¡Hala, más rápido, qué pareces una mujer!” y la mujer se ría, es un poco triste. Muchos de ellos piensan que la mujer debería estar en casa y cuidando de la casa y de los hijos; lo grave es que las mujeres también.

Si alguien quisiese vivir una auténtica experiencia rumana le recomendaría el siguiente tour que se puede hacer en una mañana: ir a cualquier tienda de un centro comercial donde haya que coger un ascensor, comprar un objeto, ir a un restaurante un poco concurrido a comer, coger un taxi o coche para volver a la tienda e intentar devolver el objeto. Si sobrevives a eso, ¡enhorabuena!

Pero no todo iba a ser malo…

  • Sociables: la verdad es que, por lo general, los rumanos son gente sociable y agradable, recomendaría salir de la capital para apreciar al verdadero rumano sociable.
  • Inteligentes: no encuentro otra palabra mejor para expresar lo siguiente pero me fascina la capacidad que tienen los rumanos para aprender idiomas, me encontrado muchísima gente capaz de hablar inglés y castellano perfecto por el único hecho de ver películas y telenovelas.
  • Orgullosos de su país: por mucho que la historia les haya maltratado, da igual que sean comunistas o capitalistas, los rumanos suelen estar orgullosos de serlo y es algo envidiable. Un gran número de rumanos que trabaja en el extranjero lo que quiere es ganar el suficiente dinero para construirse una casa en su país y volver a él.

Bien, espero que ninguno de mis escasos amigos rumanos, o lectores desconocidos, puedan enfadarse. La verdad es que le he cogido cierto cariño al país (más a la gente que he conocido allí, pero eso es otro tema) y de hecho, escribo esta entrada a día 1 de diciembre, día nacional de Rumanía. La multi ani, Romania!

¡Viva Rumanía!

¡Viva Rumanía!

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Va de despedidas…

octubre 7, 2011

La verdad que con el trajín de los últimos días por allí no pude sentarme a escribir una despedida como me gusta hacer cada vez que acaba una etapa importante de mí vida. Así que la tengo que escribir desde aquí, donde pasaré un tiempo antes de volver a salir de este país.

Hemos bromeado a menudo con lo de “¿Peor destino? ¡Mejores compañeros!”, creo que en el fondo todos sabíamos que no era así, que el destino no era tan malo pero necesitábamos una excusa para poder afirmar de manera rotunda que sí, que hemos sido los mejores compañeros, y no me refiero solo a los compañeros del trabajo sino a todos aquellos con los que hemos compartido tanto. Con algunos hemos compartido un año entero, con otros algo menos, pero da igual, hemos sabido sacar lo mejor de cada uno y ponerlo en común, dicen que es en la adversidad cuando uno se muestra como realmente es y como creo que nos hemos enfrentado a bastantes adversidades puedo decir que me ha encantado conoceros como realmente sois.

Siempre da pena despedirse, incluso cuando no estás del todo a gusto en el país, siempre consigues quedarte con lo bueno, saber que hay gente increíble que has conocido y que, probablemente, dejas atrás. Que sí, que seguirá existiendo una relación pero ya nunca podrán repetirse aquellos momentos, aquellas noches, aquellas risas…

A diferencia de otras ocasiones, esta vez no he llorado al despedirme, ni siquiera al llegar al aeropuerto (no, no era por estar acompañado, no me hubiese importado). Que mis ojos no se hayan puesto rojos ni hayan derramado alguna lágrima no significa que haya sido fácil ni mucho menos; esos últimos abrazos y esos últimos besos han sido igual de dolorosos que siempre… pero creo que me he acostumbrado. Cuando llevas una vida en la que estás un año aquí y otro allí, ya sabes que eso va a tocar algún día. Al principio te crees fuerte y piensas que no te vas a involucrar tanto en las relaciones personales, que mejor tener un trato cordial o una amistad no muy profunda, pero da igual, es irremediable, a lo largo del tiempo surgen situaciones que unen demasiado y, al final, caes, vuelve a pasar, vuelves a crear esos vínculos demasiado estrechos que llegará un día en que tocará romper, o por lo menos, estirar.

Despedida en Bucarest

Despedida en Bucarest

No hay palabras para agradeceros todo lo que he vivido este año… ¡sed felices y hasta la próxima!

Los rincones de Bucarest: Piata Matache

septiembre 27, 2011

Aunque me doy cuenta de que hubiese estado muy realiza esta saga de entradas a lo largo del año voy a tener que despedirme en esta, la cuarta entrega.

Hablaré hoy del mercado de Matache, lugar al que acostumbro ir cuando quiero comprar vegetales recién traídos del campo y exquisitos (en función de la temporada).

Al principio solíamos ir a otro mercado llamado Obor, situado en el este de Bucarest y al que teníamos que ir en metro, había gente que sentía algo de miedo por aquella zona pero a mí no me parecía nada más allá de un barrio un poco marginal donde se encontraba el mercado. Al tiempo nos enteramos que teníamos un mercado más cerca de casa, cerca de Gara de Nord y al que podíamos ir andando, era este, Matache.

Alrededores de Matache

Alrededores de Matache

La verdad, es que el barrio tampoco se lleva mucho con Obor, se puede encontrar a gente más bien pobre mezclada con gente “de bien” que sabe donde comprar buenas verduras; personalmente me encanta pasearme por los puestecillos admirando la verdura y fruta de temporada y comprando por menos de 6 euros mis provisiones semanales. No he podido hacer foto porque en su día se quejaron así que solo pongo una foto de la entrada para que os hagáis una idea…

Mercado Matache

Mercado Matache

En resumen, un mercado al que recomendaría bajar si se tiene ocasión…

Los rincones de Bucarest: Parcul Carol I

septiembre 22, 2011

A puntito de huir de este país intento seguir con la saga que me hubiese gustado escribir durante todo el año, vayamos con el tercer rincón de Bucarest, el Parque Carol I.

La verdad que a este parque solo he ido una vez, pero aún con todo, consiguió gustarme tanto como el resto de parques que se pueden ver entre edificios de hormigón de la era comunista y pequeños palacios perdidos entre calles cualesquiera.

Parque Carol I

Parque Carol I

Tumba en Carol I

Tumba en Carol I

Como la mayoría de los parques de la ciudad, este también tiene un lago “navegable” donde los enamorados pueden pasar la tarde entre conversaciones y risas mecidos por el suave oleaje inexistente, demasiado cemento y poco verde comparado con el resto, pero la forma alargada, con la tumba del soldado desconocido al fondo y la eterna llama al fondo, justo delante del mausoleo, hace de él un parque especial. Además, casi al lado está otro de los grandes parques del que espero hablar otro día.

Si tenéis tiempo, pasead una tarde por él…

Los rincones de Bucarest: Piata Universitatii

septiembre 13, 2011

Universitatii en Navidad

Universitatii en Navidad

La Piata Universitatii (Plaza de la Universidad) es una de las plazas más importantes de Rumanía donde se encuentra el mojón que indica el kilómetro 0 del país. He pasado muchísimas veces por allí y siempre hay muchísimo ambiente: vendedores de libros de segunda mano, puestecillos con bisutería y regalos típicos, gente charlando en el jardín, muchísimo tráfico…
Universitatii un día cualquiera

Universitatii un día cualquiera

Lagrimas y flores

Lagrimas y flores

La plaza albergó incidentes muy violentos durante la revolución del 1989 que perseguía la caída del régimen comunista. Los más imaginativos pueden cerrar los ojos e imaginar como hace casi 22 años, tanques y francotiradores arrasaban con jóvenes revolucionarios tildados de terroristas, los menos imaginativos pueden hacer como yo y vislumbrar los carteles y cruces en memoria de aquellos caídos; me produce especial sobrecogimiento un cartel sencillo que únicamente dice “Aquí se ha muerto por la libertad“.

Aqui se ha muerto por la libertad

Aqui se ha muerto por la libertad

Si vas a Bucarest seguro que pasas por allí, descubre tú mismo la historia…