Archive for 22 junio 2010

Frases para recordar…

junio 22, 2010

Tenía esta saga de “frases para recordar” algo olvidada. Esta vez también recurriré a un historia previa para poder llegar a la frase…

Para los que no lo sepáis, estas últimas semanas he estado yendo a un cursillo muy interesante: “Coaching, motivación y liderazgo“, me apunté más por curiosidad que por otra cosa pero al final me encantó. El último día teníamos que salir cada uno de nosotros a exponer que es lo que más nos había gustado del curso y hacer una pequeña evaluación. Como digo uno a uno fuimos saliendo; algunos lo tenían mejor preparado que otros y otros se atrevieron a improvisar. Victoria fue una de estas atrevidas de la improvisación y tras excusarse por ello nos contó la historia de el Rey y su jardín que relato a continuación (algo edulcorada) y que me encantó.

Érase una vez un rey famoso por los maravillosos jardines que poseía y admirados por todos los de lugar. Una soleada mañana decidió darse un paseo por estos jardines y se dio cuenta que no lucían tan bonitos como antes. Cuando llegó a la vid se la encontró mustia y triste y le preguntó:
_ Vid, ¿qué te pasa que luces tan triste y mustio?
A lo que la vid respondió:
_ Lo que me pasa es que yo querría ser tan alta como un pino.
El Rey se quedo sorprendido y meditabundo pero siguió con su paseo hasta que llegó al pino, que también se mostraba triste y caído. El rey le preguntó:
_ Pino, ¿qué te pasa que luces tan triste y caído?
A lo que el pino respondió:
_ Lo que me pasa es que a mí me gustaría ser tan fuerte y robusto como un roble.
Sorprendido de nuevo, el Rey prosiguió con su paseo hasta que llegó al roble y se encontró la misma situación, un roble triste y pocho.
_ Pero roble, ¿qué te pasa que luces tan triste y pocho?
Y el roble respondió:
_ Lo que me pasa es que a mí me gustaría dar flores, a ser posible tan bonitas como las de la rosa.
El Rey, continuó su paseo algo triste hacia la rosa, porque se temía que algo malo le pasaría a ella también. Y así fue, se encontró con una rosa feucha y triste.
_ ¿Qué te pasa rosa?¿Por qué luces tan feucha y triste?
Y la rosa respondió:
_ Lo que me pasa es que yo querría dar frutos tan buenos como los de la vid y no estas flores que no sirven para nada.
¡Qué triste se volvía el Rey hacia su casa!. Unos jardines admirados por todos y que ahora se encontraban tristes y feos. Pero de repente, se dio cuenta que a su izquierda, entre algunas hierbas se encontraba el clavel más hermoso que él jamás había visto. Muy sorprendido le preguntó:
_ Pero clavel, ¿cómo eres capaz de lucir tan hermoso cuando todo mi jardín se encuentra mustio y apagado?
El clavel, orgulloso de sí mismo respondió:
_ Rey, cuando tú me plantaste me dijiste que querías que fuese un clavel hermoso que alegrase tu jardín. Y yo, desde el primer día, me esforcé por ser el clavel más hermoso de todo el reino.

Y es que cada uno es como es, y cada uno tiene su punto fuerte que tiene que saber explotar. En resumen y he aquí la frase:

Deja de compararte con los demás viendo solo los puntos fuertes del otro y sé tú mismo, con tus virtudes y tus defectos. Probablemente te darás cuenta de que tienes mucho que dar a los demás y serás mucho más feliz.

(Bueno, el curso estaba relacionado con la motivación: ¿qué esperabais? 😉 )

Bicicletada: Teruel – Segorbe

junio 6, 2010

Ya llevábamos un tiempo planeándolo y este fin de semana lo llevamos a cabo. Una ruta en bicicleta de más de un día por la Vía Verde: Ojos Negros, que implicase dormir por el camino, o bien en algún tipo de alojamiento o al aire libre, la historia sucedió así…

Viernes 28 de mayo
Tras una semana preparando un poco la aventura: compra de herramientas para la bicicleta, viaje a la estación de Renfe -mala atención y hoja de reclamaciones incluída-, preparación de los coches…, y como el tiempo iba en contra nuestra, los cuatro valientes: Bea, Kua, Tig y yo, preparamos todo rápidamente y salimos de Teruel sobre las 18:30. Nos separaban unos 120 kilómetros del destino y teníamos que llegar antes del día siguiente a media tarde ya que era la hora de salida del tren.

Los primeros 30 kilómetros fueron los más duros ya que son de subida y alguno no estaba en tan buena forma como creía recordar, además, el cielo amenazaba con lluvia y el terreno mojado hubiese dificultado un poco las cosas. Hicimos varias paradas durante las primeras horas pero al final conseguimos nuestro objetivo: llegar a la Puebla de Valverde antes de que anocheciese.

Los cuatro en la tienda

¡Buenas noches!

Como íbamos a la aventura, y resultó que el sitio donde podíamos haber hecho noche aparentaba estar cerrado, tuvimos que plantar la tienda dentro de una casa semidestruída (ver mapa) que recomiendo a todo aquel que no quiera gastarse un duro a costa de sacrificar comodidad, calor, seguridad… Cenamos los bocadillos que llevábamos y enseguida nos fuimos a dormir que el día siguiente prometía ser duro, muy duro.

Sábado 29 de mayo

Kua y yo amancemos

¡Buenos días!

Amanecimos muy pronto, con frío y húmedos, la noche la pasamos mejor algunos que otros (facilidad de sueño que tiene uno, ¡qué le vamos a hacer!), desayunamos muy poco, recogimos el campamento y nos pusimos rumbo al primer pueblo soñando en almorzar unos buenos huevos fritos. Eran las 7:30.

Empezamos a pasar pueblecillos que casi no habían ni amanecido: Sarrión, Albentosa… con una media de pedaleo buenísima (es casi todo cuesta abajo el terreno estaba perfecto) y sobre las 10:30 llegamos a Barracas. Allí buscamos el lugar donde almozar y nos topamos con “Casa Pastor“, un café/restaurante de carretera cuyo nombre nos atrajo. ¡Qué equivocados estábamos!. La camarera resultó ser muy simpática, pero el tiempo que tardaron en servirnos y lo que nos cobraron no resultó escandaloso. Señoras y señores, ¡pagamos 7,5 eurazos por 2 huevos fritos, dos lonchas de panceta y una cocacola! Encima el plato combinado no traía siquiera patatas fritas 😦 .Con toda nuestra indignación nos dirigimos a compra algo de provisiones en el súpermercado del pueblo, que tampoco resultó ser una ganga ni mucho menos, y enseguida salimos de allí rumbo al destino.

Los cuatro en Albentosa

Cuatro valientes en Albentosa

Pasamos Caudiel y Jérica, de nuevo por un terreno facilísimo, todo cuesta abajo y unos paisajes preciosos, el número de ciclistas crecía pero en ningún momento sentimos el camino masificado. El calor no era extremo así que decidimos parar a comer en una de las múltiples áreas de descanso equipadas con mesas. Repusimos fuerzas y descansamos un rato, según el plan establecido íbamos muy sobrados de tiempo.

A las 14:45 nos montábamos de nuevo en la bicicleta. Pasamos Navajas y Altura, y tras un esfuerzo final, sobre las 16:00 llegábamos al destino, Segorbe, tras 7 horas de pedaleo y 123 kilómetros. Allí encontramos la estación y “discutimos” con la expendedora de billetes, nos dijo que tenía órdenes de no vender ningún billete más con bicicleta.

Para los que no conozcan la situación, es una auténtica vergüenza. Resulta que hay tres trenes diarios que realiza el trayecto Valencia-Teruel-Zaragoza, en uno de ellos, por reglamento, no pueden subirse bicicletas y en los otros dos, caben un máximo de tres por tren. Da igual que uno suba en Valencia y baje en Segorbe, si ha comprado el billete con bicicleta contará como que realiza el trayecto entero y nadie más podrá comprarlo. ¡Cómo puede pasar esto en un trayecto que transcurre paralelo a una Vía Verde transitada por miles de ciclistas? Pues no lo sé, pero así es. Desde los hijosdeputa de Renfe dicen que en caso de viajar con más de 5 bicicletas se puede pedir una autorización excepcional, a nosotros se molestaron en darnos largas y decirnos que no, que como máximo subían tres y daba la casualidad de que ya se habían venido 2 billetes. Nosotros teníamos 2 billetes, uno con derecho a bicicleta y otro no.

Cuando llegó el tren conseguimos que el revisor nos dejase subir una bicicleta más así que Kua y Bea se volvieron a Teruel y Tig y yo, nos pusimos a deshacer el camino para que cuando nos viniesen a buscar en coche no se tuviesen que hacer tantos kilómetros. Pedaleamos bajo un sol justiciero, casi todo el rato de subida, intentando recortar el mayor número de kilómetros posibles, atajamos por varias carreteras y luego nos desviamos totalmente de la Vía Verde para llegar al lado de Víver, un pueblo a 70 kilómetros de Teruel. El cuentakilómetros marcaba 144 kilómetros cuando paramos en el punto de encuentro.

Kua vino a buscarnos con el coche y sobre las 21.30 llegábamos a Teruel, allí Bea preparaba la cena. Cenamos con ansias y bebimos con más, vimos un par de películas y salimos de fiesta, pero eso es ya otra historia que nada tiene que ver…

WordPress no me permite insertar mapa, pero más o menos, este es el recorrido de bajada que hicimos.