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¿Boda? No, ¡Piratada!

noviembre 29, 2012

Llevo mucho tiempo con esta entrada pendiente y de hecho no me gusta romper el orden cronológico de eventos en el blog pero por una cosa u otra no he tenido mucho tiempo de contaros una de las mejores experiencias de todo el verano y encima, ahora, voy a hacerlo de una manera muy breve, pero no puedo dejarlo pasar más tiempo.

Hace más o menos un año, nuestra queridísima MaryQueen nos anunciaba que se casaba, no en un sentido tradicional de la palabra, pero sí en el sentido de que por fin iba a formalizar la relación que tenía con su colega (creo que nunca lo llamó de otra manera).

Fue el último fin de semana de agosto, hace ya casi dos meses cuando nos dirijíamos a un pueblo perdido de Cáceres. Allí iba a tener lugar la unión, pero como digo, no iba a ser de una manera tradicional. Los dos son de otro tipo de gente, ese tipo de gente al que le gusta hacer las cosas de otra manera, que intentan salirse de los márgenes establecidos porque saben que lo convencional es aburrido, rutinario y que, en el fondo, las cosas distintas son las que les hacen ser como son, geniales.

Bienvenida

Me contaron que la idea de hacer una unión distinta venía por algo así como una tradición de uniones fuera de lo convencional en el grupo de amigos y esta vez no iba a ser distinto. No iba a ser una boda, iba a ser una Piratada: dos días enteros de diversión y emoción, mucha emoción.

El reencuentro ese viernes por la tarde de el puto Yuis, SúperGuille (y Zulemita), Charly (y la Luisa), MariTe, MariLi y yo, con el recibimiento de MaryQueen ya daba a entender que el fin de semana no iba a ser algo fácil de olvidar. La cabaña con su cofre de pequeños tesoros, la nota de bienvenida, los pañuelos para la ocasión, el reloj donde lucimos nuestras mejores galas eran solo el principio.

¡Piratas!¡Saltad!

Durante el sábado nos convertimos en corsarios o bucarenos según dictaban las reglas y competimos por ser los mejores en diversas pruebas. Al grito de ¡leña! y ¡al abordaje! fuimos pasando el día entre muchas risas, trampas y puntuaciones demasiado ambiguas porque el ganar tampoco importaba tanto.

Ceremonia

Por la tarde nos engalonamos con nuestras mejores posesiones y acudimos a la ceremonia; no sé decir si fue el lugar, la pareja sincerándose como lo hizo, los compañeros leyendo las mil y una aventuras vividas o el ver que esa amiga que empezó siendo una amiga de 5 minutos se había convertido en algo importante para todos nosotros y se emocionaba como lo hizo, pero esa ceremonia me emocionó como ninguna otra lo había hecho hasta el momento; pero los Piratas no lloran así que en varias ocasiones tuve que respirar muy hondo y abrir los ojos al máximo para que los ojos se secasen rápido y nadie pudiese ver que el corazón de este pirata estaba siendo tocado…

Por la noche cenamos como reyes, si es que alguna vez hubo un rey pirata, demostramos nuestras mejores aptitudes como bailarines para sopresa de los novios y continuamos la fiesta hasta que el cuerpo aguantó, algunos más que otros, todo hay que decirlo.

Viggo’s Crew

Y al día siguiente, pese a que sabíamos que era la previa a una amarga despedida seguimos disfrutando de cada instante: cumpleaños, piscina, paella, regalos, abrazos, besos y un ”hasta pronto” que, probablemente no será hasta muy pronto, pero dará igual, porque lo que empezó hace 5 años ya nunca terminará.

Y hubo boda…

julio 20, 2012

Si hace no mucho os contaba sobre la previa a la primera boda. Hoy, con un mes de retraso os vengo a relatar, de manera muy breve (que en verano me da demasiada pereza sentarme a escribir), cómo fue la boda.

Como ya dije, era la primera boda del grupo de amigos, así que los nervios, las novatadas y las prisas estuvieron a la orden del día. Para empezar llegamos apurando al máximo y tuvimos que hacer rechinar las ruedas del coche por las carreteras pirinaicas, nos cambiamos en el hostal donde pasaríamos la noche y me di cuenta de que el traje me quedaba demasiado grande porque la percha ya no es igual que la de antes (aunque peor fue lo de aquel que se presentó sin zapatos), llegamos muy justitos a la ceremonia y agradecimos la tradición no escrita de que la novia llegue tarde.

La ceremonia fue emotiva, y aunque mi intención era escaparme en cuanto pudiese y el sermón del cura incitaba a ello, los speech de los hermanos hicieron que la iglesia entera estallase en carcajadas. Una firma rápida de testigo y a la salida, pétalos y arroz para la pareja.

Pétalos y arroz a Isa y Miguel

Pétalos y arroz a Isa y Miguel

De ahí corriendo al hostal, que todavía había mucho que preparar. Tanto que algunos nos perdimos gran parte del almuerzo, aunque peor lo pasaban los novios haciéndose fotos bajo un sol de justicia con la mejor de las sonrisas. Un picoteo rápido, muchas fotos y al banquete.

Hasta bien entrada la tarde, algunos desafortunados no pudimos disfrutar tanto como nos hubiese gustado porque seguíamos ultimando los preparativos del regalo, fotos por aquí, fotos por allá, impresiones y algún que otro compañero haciendo demostrar a la pareja delante de sus padres, que no son tan santos como parecen y son capaces de beberse una copa hasta arriba de un buen vino al coro de la muchedumbre.

Fotos bajo el sol de justicia, el grupo de amigos.

Fotos bajo el sol de justicia, el grupo de amigos.


Fotos bajo el sol de justicia, los Euplos

Fotos bajo el sol de justicia, los Euplos

Y cuando todo pasó, llegó la fiesta. Cada uno se dió a lo que mejor se le da. Unos bailaron como posesos, otros bebieron en exceso, algunas preparon gorros de gomaespuma que lucimos durante horas, algunos grabamos muchos mensajes en una videocámara preparada para ello, muchos hicieron fotos, dos pecaron en el baño, varias fumaron a escondidas como si fuesen quinceañeras, la quinceañera tuvo su primer desencanto con el alcohol, casi todos firmamos en un libro que luego les entregaríamos pero todas y todos reímos y lo pasamos estupendamente hasta que a eso de las 3 se acabó todo y con un sentimiento a partes iguales de felicidad y de “por favor, que no haya otra boda pronto” nos retiramos a nuestros aposentos paso previo por la piscina y por una reubicación de camas porque algunos decidieron reencontrarse y otros nos quedamos desamaparados…

Al día siguiente no teníamos muy claro el plan, pero terminanos comiendo por Fiscal, conduciendo muchos kilométros en un gabinete sicológico móvil y al llegar, le dimos otro regalo al novio de parte del equipo de fútbol…

En fin, pareja, que como ya os repetimos mil veces, nuestros mejores deseos. Que si vuestro matrimonio sigue las pautas de la boda: con Isa al timón y con Tig como el mejor grumete, con un grupo de amigos dispuestos a haceros pequeñas putaditas pero con corazón y rodeándoos de tan buena gente, seguro que trinfuáis. ¡Enhorabuena!

¡Nos vamos de despedida!

junio 2, 2012

Que una pareja de tu grupo de amigos se case es síntoma inequívoco de que la vida sigue avanzando por mucho que te empeñes en creer lo contrario. Lo bueno de las bodas es que siempre tienen una “previa”, (o eso creo, porque es la primera a la que voy a asistir), las llamadas “despedidas de soltero/a” donde se tiene la ocasión de juntarte con una buena parte que luego estará presente el día de la boda.

La verdad es que nunca había ido a una despedida pero supongo que no fue algo común, ya que por diversos asuntos la despedida sería conjunta del novio y la novia, sabían de antemano el día que iba a suceder, éramos 70 invitados a la despedida, sí, ¡70! (aungue luego fallaron muchos) y encima no hubo ningún agente externo que mostrase sus más íntimas partes al resto. Pese a todo ello y que a la organización nos costó muchísimo sacar todo adelante, creo que podemos considerar la despedida como un gran éxito.

A las 7:00 de la mañana nos presentamos en casa de la pareja para despertarles con más lástima que malicia, aprenderemos para las próximas que la clemencia se deja en casa. Les dimos pocos minutos para prepararse y los metimos en coches distintos rumbo hacia Murillo de Gállego.

Nada más llegar me dediqué a solucionar los últimos trámites pendientes y tarde poco rato en darme cuenta que no podía estar pendiente de la organización si quería disfrutar, así que en cuanto dejé todo solucionado, me sumé al grupo de gente dispuesta a aprovechar el día a máximo. Por la mañana una sesión de arborismo (tirolinas, pasos elevados, etc) para seguir con tres horas de bajada haciendo rafting. El arborismo no me decepcionó aunque sí que me esperaba haber descargado uno poco más de adrenalina, sin embargo el rafting fue lo más. Siete pardillos de ciudad comandados por un cabroncete que tras unas explicaciones nos hizo disfrutar al máximo: bajamos rápidos, nos caímos, abordamos otras barcas, volcamos la nuestra, salpicamos a los “enemigos” y aprendimos que el agua del río está muy fría aunque lleves neopreno.

¡Preparados para el arborismo!

¡Preparados para el arborismo!


¡La mejor balsa!

¡La mejor balsa!

Con bastante retraso fuimos al restaurante donde teníamos preparada la comida, disfrazamos a los novios de Tigre y Domadora y estuvimos de sobremesa hasta las siete de la tarde o así, momento en el cual pasamos a la parte “festiva” de la despedida ya que se habían organizado unas olimpiadas que congregaron a los jóvenes y viejos del lugar. Carreras de relevos, tirasoga, carreras de sacos, el pañuelo, sudokus… todos ellos en su variante alcohólica. El broche final lo puso la prueba de la media naranja, donde buscamos el pique sano entre los novios y que, afortunádamente, no llego a más pero sí que nos sirvió para conocer algunas de sus intimidades.

El tigre y la domadora

El tigre y la domadora


¡Olimpiadas alcohólicas!

¡Olimpiadas alcohólicas!

Por la noche cenamos en el mismo lugar donde habíamos comido, una breve sobremesa y tras acercarnos al albergue a dejar todas nuestras pertenencias, los valientes nos dimos a la fiesta en el único bar del pueblo. Como era de esperar hubo bebida, taconeos encima de una mesa, saltos al vacío y demás, todo ello rodeado de locales y extranjeros.

Nos fuimos retirando poco a poco conforme el ambiente iba decayendo para acabar en estado comatoso en alguna de las literas del albergue donde dormiríamos. O lo intentaríamos, ya que todavía quedaba alguna misión como conseguir un saco creyéndonos héroes en misión secreta.

A la mañana siguiente, nos arrastramos a las duchas como pudimos, bajamos a desayunar y algunos nos retiramos muy pronto, que todavía nos quedaba celebración en casa. Despedidas y agradecimientos a todos por un día de esos que marcan y se quedan grabados para siempre…

¡De dibujos animados!

diciembre 19, 2011

Ciertas tradiciones existen de toda la vida y otras, simplemente, se instauran por la repetición de un evento cada cierto tiempo. Este es el caso de la celebración de nuestro cumpleaños (Jaime, Sara, Juan, Rober y Nacho) en el que cada año, desde hace tres, montamos una fiesta de disfraces con una temática preestablecida, si hace dos años se hizo sobre películas, este año tocaba de dibujos animados.

La prepración de la fiesta fue increíble, muchas horas de cocina, mucho alboroto, menos tiempo del que hubiésemos necesitado y muchas risas. La fiesta posterior, todavía mejor.

Los disfraces que pudieron verse fueron:

  • Blancanieves
  • Bender
  • Benji (Paralotodo) Price
  • Vilma Picapiedra
  • Mark Lenders
  • La Abeja Maya
  • El oso/lobo amoroso
  • Oliver Atton
  • Mochilo
  • Lila
  • Genji
  • Dr. Zoyberg
  • Chaoz
  • Capitan Haddock
  • Atenea
  • El Inspector Gadget
  • Pitufina (x2)
  • Johny Bravo
  • Pincho
  • Sailor Neptuno
Disfrazados de dibujos animados

Disfrazados de dibujos animados

Como podréis comprobar el nivel de los disfraces ha ido subiendo muchísimo y las votaciones fueron extremadamente complicadas. No había disfraz que no se hubiese merecido el título pero como siempre, tiene que haber un ganador, los resultados fueron los siguientes.

Vencedores y vencidos

Vencedores y vencidos

  • El mejor disfraz: Bender
  • El más original: Genji
  • El peor: El oso/lobo amoroso

Una fiesta genial, a la altura de la ocasión y gracias a la cual, cumplir años y acercarse vertiginósamente a los 30, duele menos.

Viaje por los Balcanes

septiembre 8, 2011

Y tras un año por estas tierras del este tocaba hacer un viaje internacional por la zona…

Esta vez viajaría en tren, uno ya no es tan joven como para que el Balkan Flexipass le salga muy rentable, pero aún con todo, si se tiene intención de viajar por los balcanes (Rumanía, Bulgaria, Grecia, Macedonia, Montenegro y Serbia -no incluye Kosovo-) sigue siendo una buenísima alternativa, ya que por 90 euros (51 para menores de 26) se dispone de 5 días de viaje en un mes, especialmente para aprovechar los trenes nocturnos y desplazarse mientras se duerme. ¡Ah! Este billete no se vende a través de Internet, sí que se vende pero para primera clase, lo mejor es ir a cualquier estación de uno de estos países y preguntar.

Como alguno sabréis suelo llegar un diario de viaje que voy escribiendo cada día así que tampoco me explayaré mucho en el relato, perdonad.

Viernes 19
El viernes iniciamos Alex y yo la ruta, el primer tren nos llevaría desde Bucarest a Sofía durante toda la noche; saldríamos a las 23 y llegaríamos a las 10 del sábado. El tren no disponía de camas pero como éramos pocos pudimos dormir medianamente bien ocupando dos asientos cada uno.

Sábado 20
Por la mañana recorrimos Sofía, la capital búlgara no da para mucho turismo así que, repitiendo la misma ruta que yo dos años atrás había hecho, recorrimos los puntos más interesantes de la ciudad para volver a la estación de trenes y autobuses a primer ahora de la tarde.

Sofía

Sofía

Aunque para nuestra desgracia, éramos conscientes de que las rutas en tren internacionales de Grecia están fuera de servicio debido a la crisis, así que tuvimos que coger autobús que, en 5 horas nos llevaría a la preciosa Tesalónica.

En Tesalónica nos alojaríamos en el Little Big House, lugar acogedor, barato y recomendadísimo por el buen trato. Llegamos, nos pegamos una ducha y nos pusimos rumbo a la ciudad previa cena típica. Recorrimos el paseo marítimo y nos perdimos por entre sus calles antiguas que a veces, al girar una esquina, te transportaban miles de años atrás y desde donde se podían contemplar ruinas bastante bien conservadas. Tras una cerveza por una zona con muchísimo ambiente volvimos rotos al hostal.

Domingo 21
Nos levantamos muy temprano, hicimos la mochila, desayunamos y nos despedimos del hostal para ponernos rumbo a la estación de autobuses. ¡Mala suerte! Al llegar nos dijeron que los domingos no había conexión Tesalónica – Skopje… pero bueno, habíamos venido con la idea de improvisar en el viaje y eso es lo que íbamos a hacer, nos dijeron que lo más cercano a la frontera con FYROM (los griegos odian que se diga Macedonia) era un pueblo llamado Florina así que cambiamos de estación y reservamos el billete para las 17 horas, ya veríamos qué hacíamos después.

Volvimos al centro y no paramos de patear y recorrer todos los puntos de interés de la ciudad hasta que, sobre las 15, paramos a comer. Comimos como reyes por muy pocos euros y luego nos fuimos a la estación a coger el autobús.

Saltando en Tesalónica

Saltando en Tesalónica

Tras 3 horas de trayecto llegamos a Florina, a unos 15 kilómetros de la frontera, dudamos si hacer autostop al enterarnos de que no había ninguna otra manera de llegar pero mientras negociábamos con un taxista una pareja de rusos decidió unirse y ya éramos 4 para el taxi hasta la frontera así que saldría muy barato. En la frontera para obligada en el dutty free, conversaciones inentendibles con el policía Macedonio o FYROMés que demostró que el odio entre ellos y los griegos era mutuo y que se portó muy bien llamando a un taxista para que nos llevase a Bitola, ciudad importante de Macedonia, por mucho menos precio que lo que nos había cobrado el griego.

Allí no encontramos un sitio donde dormir así que optamos por la opción fácil, aprovechar el festival de música que había en la ciudad y aguantar despiertos hasta las 5 de la mañana que saldría el autobús a nuestro próximo destino, Ohrid.

Lunes 22
Tras la noche de fiesta y medio dormitar en la estación, cogimos un autobús con más de 40 años y que tras varias horas nos dejó en el pequeño pero encantador pueblo de la costa (a un lago, nada de mar) Macedonia, Ohrid.

Al llegar nos ofrecieron alojamiento por 9 euros en una casa que cogimos y que luego nos enteramos que nos habían timado, tendríamos que haberlo conseguido por 5 euros pero entre la resaca y la falta de sueño éramos los peores negociadores del mundo…

Meditando en Ohrid

Meditando en Ohrid

Recorrimos Ohrid durante todo el día hasta que por la tarde decidimos ir a la “playa” donde nos bañamos y descansamos un rato. Por la noche cenita en una pizzería perdida y vuelta a casa a dormir, que no podíamos más.

Martes 23
Después de dormir muchas horas madrugamos, nos duchamos y fuimos a la estación para coger un autobús hacia Skopje; nos fuimos con la sensación de que Ohrid es para pasar más de un día…

Llegamos a Skopje con algo de retraso, sobre las 14 horas, nos informamos de como llegar a nuestro siguiente destino y nos fuimos a visitar la ciudad. Skopje tiene dos partes, una turca, algo decente y una europea, bastante horrorosa. Recorrimos ambas bajo un sol abrasador, comimos y paramos a descansar hasta que sobre 20 nos pusimos rumbo a la capital Kosovar, Pristina.

Saltando en Skopje

Saltando en Skopje

En ese autobús pudimos haber muerto, se podía fumar, beber y hasta cambiar de conductor en marcha… decidimos unirnos a lo de beber para hacer el viaje más ameno y por fin, sobre las 22, llegamos a nuestro destino.

De nuevo tocaba improvisar porque no había otra opción así que dejamos las maletas en una cosigna que no era tal y nos fuimos de fiesta y de turismo nocturno.

Miércoles 24
Después de una noche demasiado surrealista, muy por la mañana y desde la estación, cogimos un autobús que nos llevaría desde Pristina a Podgorica, capital de Montenegro… Tardó 8 horas ya que dimos una vuelta por Albania aunque se nos hizo bastante corto porque estuvimos durmiendo la mayor parte del trayecto.

Al final, resultó que ese autobús no iba a Podgorica si no que había que cambiar a otro así que improvisamos y cogimos uno que nos llevaría a Bar, pequeña ciudad costera (esta vez sí, de mar) donde paseamos y nos pegamos un día relajadito bañándonos en el adriático.

Saltando en Bar

Saltando en Bar

Por la noche, casi a última hora, cogimos un tren nocturno con cama por 6 euros que nos llevaría hasta Belgrado (¡por fin un tren!).

Jueves 25
En principio este tenía que haber sido el último día de nuestro viaje, desde aquí, tras visitar Belgrado nos volveríamos a Bucarest en otro tren nocturno… pero decidimos modificar los planes y quedarnos dos días más a costa de pedir nuestro último día de vacaciones.

Nos reunimos con mi compañero Pablo que encima, cumplía años ese día. Hicimos algo de turismo, comimos y dejamos pasar la tarde entre chupitos y conversaciones amenas, después de una ducha que hacía falta tras dos días sin haberlo hecho.

Por la noche un paseo por las calles típicas de la capital Serbia, una cena romántica, mucha fiesta y a dormir.

Viernes 26
Nos hubiese gustado madrugar más pero no se pudo, tuvimos un día de muy mala suerte en el que todos los planes se fueron al garete (nada de ski acuático, ni disparos con armas de manera legal, ni trenecito por el lago…) hasta que llegó la noche…

Cenamos de lujo y bebimos de más, primero a la luz de la luna y después protegidos por los mejores bares de la ciudad hasta que tarde, muy tarde, volvimos a casa.

En Belgrado desde el suelo

En Belgrado desde el suelo

Sábado 27
El sábado tampoco dio tiempo para mucho, bajo los efectos el alcohol iniciamos el trayecto hacia la estación donde cogimos un tren que tras muchas horas nos llevaría a “casa” y digo “casa” porque a tan poco de mi vuelta ya no sé si considerar Bucarest como tal o no…

La ruta que hicimos es, más o menos, la siguiente (en azul los trayectos en tren -1619 km. aprox.-, en rojo los de autobús -1135 km. aprox.- y en verde los otros -33 km.-):

Ruta por los balcanes

Ruta por los balcanes