Archive for 25 marzo 2009

Frases para recordar…

marzo 25, 2009

Llevo ya un tiempo sin actualizar, la verdad es que no tengo mucho que contar así que recurro a una de mis secciones… hoy os contaré una historia para que podáis llegar a entender la frase en cuestión.

No voy a mencionar nombres, no quiero identificar a mis personajes así que simplemente comentaré que se trababa de una familia, y concretamente de una conversación que tuvieron padre e hijo…. comencemos.

Era una mañana soleada, quizás fuese casi verano. Una alegre familia había quedado con más familiares en cierto lugar de cierta ciudad a tomar un vermú. Dicho vermú consistió en alguna que otra gambas a la gabardina, boquerones con anchoas, cerveza para los mayores y refrescos para los pequeños.

Llegó la hora de pagar y se pagó por separado, por familia, quiero decir. Y cuando a la familia de la que os hablo, le llegó la cuenta, el padre dijo al resto:
_ Que barato nos ha salido… a ver, voy a repasar… Ah sí, claro, se han dejado de cobrar una cerveza. (Una jara de cerveza de esas que antes valían 100 pesetas y no 3 euros como valen ahora).
Al hijo le brillaron los ojos, ¡que suerte! habían cobrado una cerveza de menos…
El padre, comentó:
_ Bueno, pues voy a decirles que se han olvidado de apuntar la cerveza y que nos la cobren.
Y el pobre hijo desilusionado ante semejante gesto, intentó convencer a su padre con esa voz típica de niño al que todavía le queda mucho mundo por descubrir.
_ Papá, papá, no se lo digas… que así nos sale más barato.
Y entonces, el padre, miró con unos ojos comprensivos al hijo y le dijo algo, que probablemente, quedaría grabado para siempre en la memoria de el niño.

_ Hijo, en esta vida se puede ser de todo, pero sobre todo, hay que ser honrado.

Y dicho esto, se acercó a la barra, habló con el camarero que le sonrió, le agradeció el gesto y le cobró la jarra de más.

Queda decir que la familia ni era rica ni era pobre, a nadie le sobraba el dinero y menos en aquellos tiempos de los que os hablo. Pero aquella lección le sirvió de mucho al ilusionado niño. Aprendió que se puede ser rico o pobre, trabajador o vago, tacaño o generoso… pero sobre todo, sobre todo, aprendió que hay que ser honrado.

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¿Picaresca española o robo “consentido”?

marzo 12, 2009

Me encuentro en la biblioteca, con ninguna gana de meterle horas al proyecto, y tengo que poner en conocimiento un par de situaciones que me sucedieron ayer…

La primera sucedió en el trabajo, me encontraba imprimiendo informes en la impresora de color, cuando una compañera de trabajo se acercó y me dijo que me había quedado sin papel y que me había puesto ella, que amable, pensé. Y mientras yo me regodeaba pensando en que ojalá hubiese más gente amable, me pregunta: _¿Te falta mucho para acabar?. A lo que yo respondí que estaba a punto, que me quedaban un par por imprimir y acababa… Y me dije, es que tengo que imprimir varios currícula (plural de curriculum, sin ánimo de impartir sabiduría, pero para despejar dudas) de mi hija…

Claro, yo me quedo pensando, joder, que espabilada, aprovecha la impresora del curro para cosas personales. A mí, sinceramente, me da igual, son 10 páginas que no llevan a ninguna parte, pero da que pensar… Si todo el mundo nos dedicásemos a aprovecharnos de estas situaciones (como comúnmente se hace), el sistema falla. A ella ni se le pasaría por la cabeza el acudir a una tienda, o incluso a reprografía a imprimir 10 páginas a color, donde el único color que había era una fotografía tamaño carné. Yo, como siempre, culpo de todo esto a la educación, la educación social, esa que nos hace pensar de manera global y decir, “joder, me cuesta 1 euro irme a reprografía a imprimir estas cosillas, pues voy a ello”.

Segunda situación, estoy en el súper, comprando, ya que estoy solo en casa (bueno, con mis hermanos, pero para lo que hacen… :)). Voy a comprar un par de calabacines y estoy esperando a que la señora que tengo delante termine de pesar… Le miró y me doy cuenta de que me está mirando como de reojo… me fijo mejor. Lleva dos pimientos verdes dentro de la bolsa y otros dos en la mano… Sé lo que va a hacer… todos lo hemos hecho alguna vez. No es que quiera joder a la pobre señora de unos 65 años… simplemente quiero ponerla un poco nerviosa y ver como reacciona, así que cuando acaba de pesar esos dos pimientos y poner la etiqueta, decido que he cambiado de opinión y no peso lo mío, sino que la sigo a ver que hace, de manera muy discreta y creyendo que miro más fruta y verdura… Ella no se atreve a cometer el crimen, da una vuelta al puesto y yo sigo tras ella… estoy seguro de que se impacienta pero ni se le pasa por la cabeza pesar los cuatro pimientos o devolver dos, simplemente no se atreve a “robar” si hay alguien que le pueda estar mirando. Como creo que tras medio minuto ya ha sufrido bastante el peso de su conciencia (osea, yo), decido que no hay mas verdura que me guste y voy a pesar mis calabacines… veo que se va a un pasillo a lo lejos y como no hay nadie mirando, ¡zas!, cuatro pimientos al precio de dos.

Luego me acerco a pagar a la caja y la señora está delante mío, bueno, para se exactos a dos posiciones.. veo que le cobran y sé, que en lo más hondo de su ser, no siente nada, ni un remordimiento ni siquiera un regocijo, ha comprado pimientos a mitad de precio pero ni se plantea que lo que ha hecho está mal o bien, todo el mundo lo hace… Lo curioso es que cuando acaban de cobrarle se pone a repasar el ticket , me parece bien, no vaya a ser que le hayan cobrado algo de más…

Con esto no quiero ir de santo, no. Varios de mis queridos lectores conocen mi pasado oscuro, todos hemos cometido “delitos”, que aunque nos empeñemos en llamar picaresca española, no son otra cosa mas que hurtos en toda regla. Yo soy el primero en confesar, pero cada vez más, siento que la conciencia me impide realizar este tipo de actos, ni diez páginas a color, ni dos pimientos van a ninguna parte por hacerlo solo una vez, pero estoy seguro de que esa vez es seguida por una segunda, luego por una tercera y al final se convierte en habitual y eso ya sí que me parece mal.

Viaje a Suiza

marzo 10, 2009

Ya estoy aquí de nuevo tras mucho tiempo sin actualizar…

Como varios sabréis, he viajado a Suiza para visitar a mi amigo Tig que se encuentra en Lausanne, un pqueño pueblouna ciudad de Suiza. Así que como es habitual en mis viajes, procedo a contaros el día a día…

Miercoles 4
Salí de casa por la noche, a eso de las 2 de la madrugada, en principio la idea era que yo viajase con un amigo pero por una traición un cambio de última hora, tuve que viajar solo en el autobús hasta Barcelona donde tuve problemas para dormir y luego en un avión que cogí hasta Ginebra.

Tig y yo con chorro en Ginebra

Tig y yo con chorro en Ginebra

Llegué a Ginebra sobre las 10 de la mañana donde me recibió Tig con un poquillo de retraso, como Sara llegaba por la noche teníamos todo el día para ver la grandiosa Ginebra, que al final resultó ser una ciudad con poco encanto, quizás demasiado poco, ya que pudimos recorrer la ciudad en escasas horas y luego tener que dedicarnos a perder el tiempo, jugando al ajedrez en un tablero gigante bajo una refrescante lluvia y luego tomando un café en un café que poco tenía de vasco, aunque así se reflejaba en el nombre. Donde por cierto, conocimos a un par de personajes extraños que nos ofrecieron puros y nos entretuvieron con preguntas ciertamente desconcertantes…

Cuando ya habíamos conseguido perder suficiente el tiempo, volvimos al aeropuerto a cambiarnos de calzado, estábamos empapados y ahí empecé a darme cuenta de como he cambiado, yo, el tío responsable que no pierde nunca nada, esta vez había perdido el recibo de haber dejado la mochila en la consigna…

509

509

Sara llegó con un poco de retraso, recogimos todo y nos fuimos a casa en el segundo tren que pasó, ya que el primero, debido a un malentendido, lo perdimos… Una vez en casa, cenamos y como no había mucho espíritu de salir por parte del resto de gente, no tardamos en irnos a dormir tras un día agotador. Ya en la cama me di cuenta de que había perdido mi palestino… definitivamente no era yo el que estaba de viaje.

Jueves 5

Yo deforme

Yo deforme

El jueves nos levantamos con ganas de hacer turismo aunque como tampoco hay mucho que hacer por esa ciudad, enseguida nos recorrimos todo. Nos hicimos el bono de transporte y justo cuando íbamos a pagar, me di cuenta de que me había olvidado la cartera en casa (¿pero que cojones me está pasando?)… total que me tuvieron que escanear la foto del pasaporte que afortunádamente llevaba en la mochila, eso sí, con trágicas consecuencias ya que, o el escáner estaba jodido, o mi cabeza está deformada y llevo 24 años sin darme cuenta, si no me creéis, mirad la foto…

Los 3 en el Darling (actualizada, que en la otra se nos iban los ojos)

Los 3 en el Darling (actualizada, que en la otra se nos iban los ojos)

Hicimos la compra y volvimos a casa a comer. Después de descansar un ratillo, seguimos haciendo turismo por las orillas del lago, volvimos a casa a cenar una riquísima Fondue acompañados de muchos españoles y luego salimos de fiesta. Me gustó volver a sentirme un extranjero saliendo de marcha, encima esta vez, acompañados de mis amigos de “casa”. Si tuviese que comprar el bar donde estuve, lo asemejaría a mi querido Kulør Bar de Copenhague, pero esta vez se llamaba Darling y estaba en Suiza. Mucha cerveza, algún baile en la tarima, palabras incomprensibles con gente desconocida, un malentendido que me hizo perder la cerveza… y al final, a las 4 y pico en casa, totalmente alcoholizado…

Viernes 6
Con mucha calma, así es como nos despertamos. No queríamos coger muchos trenes ya que es carísimo y como tampoco había mucho más que hacer por Lausanne, pues nos permitimos el lujo de dormir hasta muy tarde. Comimos y luego más turismo callejenado y entrando en tiendas de lo más cool.

Volvimos a casa a cenar, esta vez tocaba pizza hecha por nosotros… después a ducharse y a salir de marcha. Esa noche nos juntamos con más gente de Erasmus, la mayoría españoles y cabe destacar el buen rollo que hubo con un mejicano llamado Paco y su compinche andaluz, Pedro. Muchas risas en una taberna irlandesa donde algunas fueron echadas por entrar cerveza en lata, luego de nuevo al Darling. Más cerveza, muchos bailes y de nuevo en estado etílico a casa.

Sábado 7

Mucha nieve en Gruyère

Mucha nieve en Gruyère

Madrugón a las 9:30 ya que, hoy sí, tocaba hacer turismo. Tig y Alberto nos habían preparado un viaje a Gruyère (sí, como el queso, pero nos os confundáis como muchos hicimos, el queso gruyer no es el de agujeros…). Fuimos en el tren Alberto, sus amigas y nosotros. Nos equivocamos de parada y vimos un pueblo que, la verdad, no tenía nada de interesante. Al rato nos dimos cuenta de que el pueblo que queríamos visitar estaba en lo alto de la montaña que se veía a lo lejos, así que comimos otra Fondue para coger fuerzas y luego escalar la abrupta montaña donde a algunos les costó más que a otros debido a su inadecuado calzado…

Saltando en Gruyère

Saltando en Gruyère

Vimos el pueblo de Gruyère en sí, que es una especie de ciudad medieval bastante bonita, muchas cuestas y todas las calles empedradas. Al fondo un castillo donde había que pagar por entrar y por supuesto no pagamos. Seguimos recorriendo las calles y nos encontramos con un bar de lo mas extraordinario, todo decorado como la película de Alien. Sillas adornadas con columnas vertebrales, mesas con patas exageradas, paredes con cabezas de niños enfermos… y aunque puede sonar horroroso, todo ello era impresionante, y no para mal…

Foto tuenti... que vergüenza

Foto tuenti... que vergüenza

Volvimos a casa a cenar y coger fuerzas para la última noche, ya que esta vez, nos iríamos de empalmada. Llevamos las maletas a la estación, tomamos provisiones y nos pusimos a beber en una esquina como buenos españoles. Creo que estaríamos a unos 0 grados, y la verdad es que la gente no paraba de mirarnos como gente muy extraña.. supongo que no están acostumbrados a ver a la gente beber en la calle. Tuvimos conversaciones de lo mas inverosímiles, desvariamos creyendo que éramos un grupo de música, que poseíamos un sitio web con miles de visitas, etc.

En el rincón oscuro

En el rincón oscuro

Cuando ya cogimos suficiente frío, nos fuimos a resguardar a un bar llamado Jaggers, donde tuvimos que pagar por entrar, bebimos algo más, seguimos desvariando y al final se hizo la hora de marcharnos así que nos fuimos a la estación cogimos el tren y nos pusimos rumbo a Ginebra.

Domingo 8
Realmente no puedo diferenciar cuando dejó de ser sábado y cuando empezó el domingo, sé que me dormí en el tren, que nos despertamos y tuvimos que cambiar de vagón porque algo se había quemado. Volvimos a dormirnos hasta llegar al aeropuerto, me puse de mala hostia, y no sé porque, ya que nunca tengo mal despertar, lo pagué con quien no se lo merecía. Tomamos un café y yo, una napolitana que alguien se había dejado intacta en una mesa. Montamos en el avión y me dormí sin enterarme siquiera del despegue y aterrizaje en Barcelona.

Perdimos el tren de cercanías y creímos que no llegaríamos al autobús… pero llegamos. Nos montamos y volvimos a dormir para, por fin, llegar a eso de las 14:30 a nuestra querida Zaragoza después de casi 12 horas de viaje…

Resumen
Podría decirse que reviví mi año pasado aunque de una manera muy distinta. Las comparaciones son odiosas y por ello no las haré. Conocí gente estupenda aunque creo que con el espíritu Erasmus muy distinto al que yo sentí…

Además me di cuenta de cuanto francés he perdido, una lástima ya que en su día supe hablarlo perfectamente, ¡que le vamos a hacer! Nada dura eternamente.

Y por último, espero que mi yo despistado, irresponsable y deforme se quedase en Suiza…