Archive for 30 diciembre 2008

Quedada Erasus en Madrid

diciembre 30, 2008

Hace ya 10 días que se llevó a cabo la esperadísima quedada Erasmus en Madrid, me gustaría haberla relatado con mucho detalle pero con tantos días de por medio me da algo de pereza así que resumiré el gran acontecimiento en menos líneas de las habituales.

La quedada llevaba ya mucho tiempo planificada, ya que tras muchos intentos de quedadas multitudinarias que al final no llegaban a fraguar esta prometía atraer mucha gente, algo que apetecía porque ya hace más de 6 meses que no nos veíamos las caras. Cabe decir que la quedad oficial era el sábado porque el viernes había mucha gente con cenas de empresa o de clase, pero el viernes conseguimos juntarnos muchísimos.

Como era de esperar, la organización quedo un poco en segundo plano y reemplazada por la improvisación tanto a la hora de cenar, beber, dormir y como pasar el día, no nos engañemos, nos gusta improvisar y todos estuvimos de acuerdo en dejar que los acontecimientos fluyesen hacía uno u otro lado.

Erasmus en Plaza Santa Ana

Erasmus en Plaza Santa Ana

Guille y yo llegamos el viernes a la Av. América donde tres maravillosas mujeres nos esperaban como a marineros que vuelven tras muchos meses de soledad en el mar, nah, en serio, besos, abrazos y mucha alegría de volver a vernos, eran Tere, Didi y Gemmita. De la estación a casa de Tere a dejar todo y luego a casa de Santi donde nos reencontraríamos la mayoría. Después fuimos a cenar al Museo del Jamón lugar donde no nos trataron del todo bien, era tarde, habían cerrado la cocina y los camareros tenían ganas de pirarse a casa. Luego fuimos a beber a la plaza de Santa Ana, donde fue apareciendo más gente y de ahí a un bar llamado Black Jack donde había una cola tremenda, pero por circunstancias de la vida conseguimos ponernos muy cerca de la entrada. Allí seguimos bebiendo, con besos, abrazos, caras de felicidad y muchas ganas de revivir viejos momentos. Cuando cerraron a dormir, cada uno a su casa y los de fuera a las casas que amablemente nos acogían aunque hubo planes de última hora y cambié la cama por un sofá.

Cenando en el museo del Jamón

Cenando en el museo del Jamón

El sábado, como la gente también tenía cosas que hacer, cuatro paletos (Charly, MaryQueen, Guille y yo) decidimos darnos un paseo por la capital para percibir su grandeza y más en fechas tan señaladas ya que había gente por todas partes. Comimos en El Tigre sitio recomendado por MQ, que nos costó un ratito encontrar pero mereció la pena. Nos sentamos en un parque de Plaza España y dejamos correr el tiempo para luego volver a casa, preparnos y volver a salir. De nuevo cena en el mismo sitio que el día anterior (esta vez nos trataron mejor aunque el precio siguiendo siendo, a mi parecer, exagerado). De ahí a la universidad a beber donde fuimos “encorridos” por la policía ya que está prohibido beber, la verdad que era gracioso ver a tanta gente corriendo en estampida perseguidos por dos policías. Luego a la discoteca que ya acostumbro a frecuentar cuando voy a Madrid, El Copérnico. Allí quemamos los últimos cartuchos, muchas risas, fotos y desfase que nos dejaron derrotados, así que en cuanto cerraron una amarga despedida, un “esto hay que repetirlo” y una separación. Luego a casa a dormir que el domingo se planteaba duro…

El domingo nos levantamos tras haber dormido demasiado poco, esta noche también dormí en el sofá aunque más incómodo porque Lili se cogió el sitio bueno. Con tres horas o cuatro de sueño nos pusimos rumbo al metro, de allí a la estación de autobuses, otra amarga despedida y a dormir en el autobús.

Como podéis leer, he sido batante objetivo contando el fin de semana, no me ha salido la vena sentimental, pero el Charly, refleja perfectamente en su blog lo que sentí, no dudéis en pasaros y saber que efectivamente, da gusto ver como el tiempo pasa y eso no consigue separarnos.

Anuncios

Sin cambios

diciembre 14, 2008

Es domingo por la noche, me gustaría tener algo interesante que contar pero no será así, supongo que si no me obligo a escribir con cierta rutina, algún día dejaré de hacerlo, y aunque sois pocos mis lectores, me da igual, también escribo para mí.

Ha transcurrido una semana demasiado tranquila, sin cambios, he ido a trabajar por la mañana y por las tardes al cursillo de láseres, confesaré que el viernes decidí romper la rutina e hice pirola las últimas horas del curso. Cambié dos aburridas horas de explicaciones por tres rondas de cerveza en la cafetería de la uni, ¡como en los viejos tiempos!.

El martes fui a hacerme una resonancia magnética, tengo el codo algo fastidiado y con suerte me dirán que era algo pasajero, de lo contrario, es muy probable que no pueda volver a escalar en mi vida… lástima. Nunca me había hecho una resonancia y la verdad que creía que sería un proceso más rápido. Me dijeron que pasase a un zulo donde me desnudé y me quite todo tipo de metal que llevaba. Me puse un batín, o camisola, no sabría especificar, y me hicieron pasar a una máquina cilíndrica donde me introdujeron, no tengo claustrofobia, pero creo que de tenerla, hubiése sido presa del pánico. Como mi posición era algo incómoda, me había puesto tapones en los oídos y estaba cansado, pensé que la mejor manera de pasar esos diez o quince minutos que estuve dentro era dormirme y así fue.

Por otra parte he estado toda la semana sin móvil ya que me he cambiado de compañía y por unos problemillas con la empresa de mensajería no he podido recibir la tarjeta. Siendo sinceros, me consideraba bastante adicto al móvil, ni llamo mucho ni mando cientos de mensajes semanales aunque lo miro muy a menudo con la esperanza de tener algún mensaje que me alegre el día o una llamada inesperada… supongo que hace un par de años me hubiese sentido totalmente aislado y ansioso, pero la verdad es que solo lo he echado de menos este viernes, ya que salir de fiesta sin móvil se convierte en una locura porque te pierdes y no sabes donde acudir, además salía con gente nueva (los del curso de láseres, buena gente, por cierto) y nunca se sabe que puede pasar. Por ello, decidí usar mi segundo móvil, el danés que todavía mantengo operativo para ocasiones especiales.

Poco más que contaros, el siguiente fin de semana viajaré a Madrid por temás lúdico-festivos y espero refrescarme y poder contaros cosas interesantes, o quien sabe, quizás esta semana tenga un momento de lucidez, conozca a mi musa o reciba una inspiración súbita y aparezca alguna experiencia que contar… 😉

¡Vuelta al cole, al curro y a la fiesta!

diciembre 8, 2008

Ya estoy aquí de nuevo, esta vez para contar como ha cambiado mi vida en las últimas semanas.

Como comenté hace unas semanillas, estaba ya liado con bastantes cosicas, pues bien, uno de esas cosas era un cursillo que tengo que hacer obligatoriamente para poder irme de prácticas al extranjero. Es un curso sobre láseres, la verdad es que no me pega mucho, estoy rodeado de químicos que se enteran mucho más que yo, empecé con muchas ganas, esto de volver al cole con gente totalmente distinta, sin conocer a nadie es de las cosas que me suele gustar, llegar a un sitio, no conocer a nadie y esperar a ver que sale, quien se sienta a tu lado, con quien hablar en el descanso, jugaba con desventaja que casi todo el mundo venía con algún conocido, pero bueno, ya me he hecho un huequecito y durante las dos semanas que me quedan estaré ahí compartiendo opiniones con mis compañeros. Respecto al curso en sí, está bien, al principio me gustaba mucho más pero ahora se ha vuelto demasiado técnico y hay de muchas cosas que no me entero, pero bueno, la semana que viene ya estaré en el laboratorio disparándo láseres contra diversos objetos con ánimo de analizar su composición… (leído así, suena interesante, ¿eh?).

El lunes pasado también empecé a trabajar, estoy de becario de comunicaciones en la universidad y de momento, muy perdido pero a gusto, el horario es totalmente libre aunque hay poco que hacer y me aburro un poco, pero bueno, intento aprovechar el tiempo invirtiéndolo en el proyecto, que he dejado un poco de lado esta semanita.

Como os podéis imaginar, durante la semana todo el día ocupado, por la mañana el curro y por la tarde el cursillo, así que llega el fin de semana y hay ganicas de salir. Y claro, este largo fin de semana no iba a ser una excepción, salí viernes y sábado, a tope, llegando a casa demasiado de día y reventado, con ganas de meterme a la cama y deseando que todo el alcohol no se convirtiese en resaca al día siguiente, no fue así, por lo que he sido especialmente improductivo durante las horas de luz…

Me siento alegre aunque la radio intenta deprimirme con “Conchita – Nada que perder”…