Archive for the ‘deporte’ Category

¡Hasta siempre, equipo!

septiembre 21, 2012

Aunque tengo varias entradas pendientes de publicar no quería dejar la ocasión de contar lo que ha pasado hoy. La intensidad del momento se merece escribirlo ahora, cuando todavía los sentimientos están a flor de piel.

Dejo mi trabajo para emprender una ¿nueva? vida. El futuro ya lo contaré más adelante, hoy quería hablar del pasado y el presente.

Casi cuatro meses han pasado desde que empecé a trabajar en aquella nave alejada de Zaragoza. Me encontraba perdido, muy perdido, en medio de un ambiente totalmente desconocido. Dio igual, al poco tiempo me di cuenta de que ahí iba a ser diferente: un equipo dispuesto a echarte una mano en cualquier momento, a sacrificar minutos de su tiempo libre para que tú también salieses a la hora, a explicarte con paciencia infinita términos que costaba comprender, a dejarse conocer mostrándo su lado más íntimo, a jugar en equipo…

96 Calidad

96 Calidad

He compartido risas, alegrías, penas, lágrimas e intimidades. Me llevo un recuerdo maravilloso, ¡gracias por todo, equipo!

¡Nos vamos de despedida!

junio 2, 2012

Que una pareja de tu grupo de amigos se case es síntoma inequívoco de que la vida sigue avanzando por mucho que te empeñes en creer lo contrario. Lo bueno de las bodas es que siempre tienen una “previa”, (o eso creo, porque es la primera a la que voy a asistir), las llamadas “despedidas de soltero/a” donde se tiene la ocasión de juntarte con una buena parte que luego estará presente el día de la boda.

La verdad es que nunca había ido a una despedida pero supongo que no fue algo común, ya que por diversos asuntos la despedida sería conjunta del novio y la novia, sabían de antemano el día que iba a suceder, éramos 70 invitados a la despedida, sí, ¡70! (aungue luego fallaron muchos) y encima no hubo ningún agente externo que mostrase sus más íntimas partes al resto. Pese a todo ello y que a la organización nos costó muchísimo sacar todo adelante, creo que podemos considerar la despedida como un gran éxito.

A las 7:00 de la mañana nos presentamos en casa de la pareja para despertarles con más lástima que malicia, aprenderemos para las próximas que la clemencia se deja en casa. Les dimos pocos minutos para prepararse y los metimos en coches distintos rumbo hacia Murillo de Gállego.

Nada más llegar me dediqué a solucionar los últimos trámites pendientes y tarde poco rato en darme cuenta que no podía estar pendiente de la organización si quería disfrutar, así que en cuanto dejé todo solucionado, me sumé al grupo de gente dispuesta a aprovechar el día a máximo. Por la mañana una sesión de arborismo (tirolinas, pasos elevados, etc) para seguir con tres horas de bajada haciendo rafting. El arborismo no me decepcionó aunque sí que me esperaba haber descargado uno poco más de adrenalina, sin embargo el rafting fue lo más. Siete pardillos de ciudad comandados por un cabroncete que tras unas explicaciones nos hizo disfrutar al máximo: bajamos rápidos, nos caímos, abordamos otras barcas, volcamos la nuestra, salpicamos a los “enemigos” y aprendimos que el agua del río está muy fría aunque lleves neopreno.

¡Preparados para el arborismo!

¡Preparados para el arborismo!


¡La mejor balsa!

¡La mejor balsa!

Con bastante retraso fuimos al restaurante donde teníamos preparada la comida, disfrazamos a los novios de Tigre y Domadora y estuvimos de sobremesa hasta las siete de la tarde o así, momento en el cual pasamos a la parte “festiva” de la despedida ya que se habían organizado unas olimpiadas que congregaron a los jóvenes y viejos del lugar. Carreras de relevos, tirasoga, carreras de sacos, el pañuelo, sudokus… todos ellos en su variante alcohólica. El broche final lo puso la prueba de la media naranja, donde buscamos el pique sano entre los novios y que, afortunádamente, no llego a más pero sí que nos sirvió para conocer algunas de sus intimidades.

El tigre y la domadora

El tigre y la domadora


¡Olimpiadas alcohólicas!

¡Olimpiadas alcohólicas!

Por la noche cenamos en el mismo lugar donde habíamos comido, una breve sobremesa y tras acercarnos al albergue a dejar todas nuestras pertenencias, los valientes nos dimos a la fiesta en el único bar del pueblo. Como era de esperar hubo bebida, taconeos encima de una mesa, saltos al vacío y demás, todo ello rodeado de locales y extranjeros.

Nos fuimos retirando poco a poco conforme el ambiente iba decayendo para acabar en estado comatoso en alguna de las literas del albergue donde dormiríamos. O lo intentaríamos, ya que todavía quedaba alguna misión como conseguir un saco creyéndonos héroes en misión secreta.

A la mañana siguiente, nos arrastramos a las duchas como pudimos, bajamos a desayunar y algunos nos retiramos muy pronto, que todavía nos quedaba celebración en casa. Despedidas y agradecimientos a todos por un día de esos que marcan y se quedan grabados para siempre…

Escuela de Calor

mayo 7, 2012

Sí, hace tiempo que no escribo. Tengo unas ganas locas de gritarle al mundo y de comentar la triste actualidad, de escribir sobre ciertos pensamientos e incluso de dar rienda suelta a la imaginación y plasmar ciertos relatos últimamente mi cabeza se empeña en crear a partir de diversas situaciones… ¡Hasta he pensado en abrir otro blog!

Pero no será hoy, no queridas amigas y amigos, hoy tengo que dedicar una entrada a mi querido equipo de fútbol sala, el Escuela de Calor. Ocho eternos años hemos tardado en conseguir un triunfo, no es el de la más alta categoría ni mucho menos, claro que no somos los mejores así que sería injusto dárnoslo. Somos más bien un equipo normalito pero si algo nos diferencia del resto es la motivación y las ganas que le echamos. Hemos sacrificado planes, hemos tenido que anticipar las vueltas de muchos viajes, hemos tenido que ir a jugar cuando las resacas nos pedían quedarnos en el sofá toda la tarde, hemos sufrido jugando después de copiosas comidas… pero es que el Escuela, es el Escuela, un sentimiento incomprensible si no lo vives.

Me encantaría escribir una pequeña dedicatoria a todos los que conformamos ése equipo pero ya se encargó de eso nuestro siete en el vestuario; agradecer a nuestra escasa pero fiel afición sus gritos, ánimos y sufrimientos; e incluso relatar la crónica del partido que nos alzó a lo más alto. Pero no sé si es que la adrenalina todavía corre por mis venas o que en el fondo sé que seré incapaz de expresar con palabras lo vivido el sábado, los que estuvieron allí en el campo y los que, por desgracia, no pudieron estar saben de lo que hablo. Nuestro grito de guerra dice así: “!Vamos a darles? ¡Calor, calor, calor!” Y es eso lo que sentimos el sábado al alzar la copa, pero también lo que sentimos cada domingo en un partido cualquiera, será el calor de la amistad, la pasión por algo que nos une o qué se yo… Da igual, ¡enhorabuena, Escuela!

Escuela de Calor

Escuela de Calor

Muchos sabéis que odio el fútbol y quizás me tachéis de hipócrita. No estoy aquí para dar explicaciones a nadie, estoy en contra del negocio del fútbol y los fanatismos incomprensibles… algo que dista mucho de un equipo de amigos que se reúne los domingos. Eso sí, si llegamos a lo más alto y yo ya no puedo jugar por lo que sea, no lo dudéis, seré el hincha número uno…

¡A correr!

marzo 15, 2012

La verdad es que desde hace años he salido a correr de manera más o menos intermitente. No se ubicar bien el día en que descubrí que era un deporte que me permitía relajarme y evadirme de todo, recuerdo que he salido a correr casi siempre en días previos a algún evento importante: proyecto fin de carrera, entrevista que decidiría mi futuro…

Correr me relaja, mucha gente dice “yo no corro porque me parece aburridísimo” y la verdad, que yo después de una sesión de una hora corriendo suelo ser incapaz de decir en qué he pasado el tiempo, a veces me surgen ideas que consigo recordar pero otras muchas son pensamientos momentáneos, podría compararlo a cuando duermo y luego me acuerdo de muy pocos sueños y sin embargo, sé que han pasado ocho horas. Hace unos meses, una de estas ideas que surgieron porque sí fue la siguiente: ¿podría correr una maratón?

Y como mi vida es un poco desastre últimamente y no tenía nada claro pensé, bueno, por lo menos voy a fijarme un objetivo, ¡correr una maratón!. Desde entonces he estado entrenando con bastante frecuencia aunque no sé si lo suficiente para llegar a correr la maratón, me propuse hacerlo el día 12 de diciembre de 2012, doce días arriba, doce abajo.

De momento, hace ya casi un mes, corrí por primera vez una distancia inimaginable para mí: ¡23 kms! Al principio fue todo estupendamente, pero cuando llevaba ya una hora y me encontraba a unos 10 kilómetros del punto de llegada mi pierna derecha empezó a flaquear, la ignoré, luego vino la izquierda y también la ignore. Al final conseguí llegar, reventado, con los tendones superiores de los cuádriceps muy doloridos, con dos uñas de los pies negras… ¡pero lo conseguí!

La hazaña la reflejé con el GPS del móvil que, por desgracia, no grabó los dos primeros kilómetros más o menos:

Media maratón

Media maratón

Distancia total: 21,39 km
Tiempo en movimiento: 1:55:14
Velocidad de avance media: 11,13 km/h (6,9 millas/h)
Velocidad máxima: 16,20 km/h (10,1 millas/h)
Elevación mínima: 79 m (259 pies)
Elevación máxima: 302 m (992 pies)
Incremento de elevación: 402 m (1318 pies)
Grado máximo: -4 %
Grado mínimo: -9 %
Fecha de grabación: 11/02/12 11:33

En unos meses os cuento sin conseguí mi objetivo del año 🙂

Bicicletada: Teruel – Segorbe

junio 6, 2010

Ya llevábamos un tiempo planeándolo y este fin de semana lo llevamos a cabo. Una ruta en bicicleta de más de un día por la Vía Verde: Ojos Negros, que implicase dormir por el camino, o bien en algún tipo de alojamiento o al aire libre, la historia sucedió así…

Viernes 28 de mayo
Tras una semana preparando un poco la aventura: compra de herramientas para la bicicleta, viaje a la estación de Renfe -mala atención y hoja de reclamaciones incluída-, preparación de los coches…, y como el tiempo iba en contra nuestra, los cuatro valientes: Bea, Kua, Tig y yo, preparamos todo rápidamente y salimos de Teruel sobre las 18:30. Nos separaban unos 120 kilómetros del destino y teníamos que llegar antes del día siguiente a media tarde ya que era la hora de salida del tren.

Los primeros 30 kilómetros fueron los más duros ya que son de subida y alguno no estaba en tan buena forma como creía recordar, además, el cielo amenazaba con lluvia y el terreno mojado hubiese dificultado un poco las cosas. Hicimos varias paradas durante las primeras horas pero al final conseguimos nuestro objetivo: llegar a la Puebla de Valverde antes de que anocheciese.

Los cuatro en la tienda

¡Buenas noches!

Como íbamos a la aventura, y resultó que el sitio donde podíamos haber hecho noche aparentaba estar cerrado, tuvimos que plantar la tienda dentro de una casa semidestruída (ver mapa) que recomiendo a todo aquel que no quiera gastarse un duro a costa de sacrificar comodidad, calor, seguridad… Cenamos los bocadillos que llevábamos y enseguida nos fuimos a dormir que el día siguiente prometía ser duro, muy duro.

Sábado 29 de mayo

Kua y yo amancemos

¡Buenos días!

Amanecimos muy pronto, con frío y húmedos, la noche la pasamos mejor algunos que otros (facilidad de sueño que tiene uno, ¡qué le vamos a hacer!), desayunamos muy poco, recogimos el campamento y nos pusimos rumbo al primer pueblo soñando en almorzar unos buenos huevos fritos. Eran las 7:30.

Empezamos a pasar pueblecillos que casi no habían ni amanecido: Sarrión, Albentosa… con una media de pedaleo buenísima (es casi todo cuesta abajo el terreno estaba perfecto) y sobre las 10:30 llegamos a Barracas. Allí buscamos el lugar donde almozar y nos topamos con “Casa Pastor“, un café/restaurante de carretera cuyo nombre nos atrajo. ¡Qué equivocados estábamos!. La camarera resultó ser muy simpática, pero el tiempo que tardaron en servirnos y lo que nos cobraron no resultó escandaloso. Señoras y señores, ¡pagamos 7,5 eurazos por 2 huevos fritos, dos lonchas de panceta y una cocacola! Encima el plato combinado no traía siquiera patatas fritas 😦 .Con toda nuestra indignación nos dirigimos a compra algo de provisiones en el súpermercado del pueblo, que tampoco resultó ser una ganga ni mucho menos, y enseguida salimos de allí rumbo al destino.

Los cuatro en Albentosa

Cuatro valientes en Albentosa

Pasamos Caudiel y Jérica, de nuevo por un terreno facilísimo, todo cuesta abajo y unos paisajes preciosos, el número de ciclistas crecía pero en ningún momento sentimos el camino masificado. El calor no era extremo así que decidimos parar a comer en una de las múltiples áreas de descanso equipadas con mesas. Repusimos fuerzas y descansamos un rato, según el plan establecido íbamos muy sobrados de tiempo.

A las 14:45 nos montábamos de nuevo en la bicicleta. Pasamos Navajas y Altura, y tras un esfuerzo final, sobre las 16:00 llegábamos al destino, Segorbe, tras 7 horas de pedaleo y 123 kilómetros. Allí encontramos la estación y “discutimos” con la expendedora de billetes, nos dijo que tenía órdenes de no vender ningún billete más con bicicleta.

Para los que no conozcan la situación, es una auténtica vergüenza. Resulta que hay tres trenes diarios que realiza el trayecto Valencia-Teruel-Zaragoza, en uno de ellos, por reglamento, no pueden subirse bicicletas y en los otros dos, caben un máximo de tres por tren. Da igual que uno suba en Valencia y baje en Segorbe, si ha comprado el billete con bicicleta contará como que realiza el trayecto entero y nadie más podrá comprarlo. ¡Cómo puede pasar esto en un trayecto que transcurre paralelo a una Vía Verde transitada por miles de ciclistas? Pues no lo sé, pero así es. Desde los hijosdeputa de Renfe dicen que en caso de viajar con más de 5 bicicletas se puede pedir una autorización excepcional, a nosotros se molestaron en darnos largas y decirnos que no, que como máximo subían tres y daba la casualidad de que ya se habían venido 2 billetes. Nosotros teníamos 2 billetes, uno con derecho a bicicleta y otro no.

Cuando llegó el tren conseguimos que el revisor nos dejase subir una bicicleta más así que Kua y Bea se volvieron a Teruel y Tig y yo, nos pusimos a deshacer el camino para que cuando nos viniesen a buscar en coche no se tuviesen que hacer tantos kilómetros. Pedaleamos bajo un sol justiciero, casi todo el rato de subida, intentando recortar el mayor número de kilómetros posibles, atajamos por varias carreteras y luego nos desviamos totalmente de la Vía Verde para llegar al lado de Víver, un pueblo a 70 kilómetros de Teruel. El cuentakilómetros marcaba 144 kilómetros cuando paramos en el punto de encuentro.

Kua vino a buscarnos con el coche y sobre las 21.30 llegábamos a Teruel, allí Bea preparaba la cena. Cenamos con ansias y bebimos con más, vimos un par de películas y salimos de fiesta, pero eso es ya otra historia que nada tiene que ver…

WordPress no me permite insertar mapa, pero más o menos, este es el recorrido de bajada que hicimos.