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Va de despedidas…

octubre 7, 2011

La verdad que con el trajín de los últimos días por allí no pude sentarme a escribir una despedida como me gusta hacer cada vez que acaba una etapa importante de mí vida. Así que la tengo que escribir desde aquí, donde pasaré un tiempo antes de volver a salir de este país.

Hemos bromeado a menudo con lo de “¿Peor destino? ¡Mejores compañeros!”, creo que en el fondo todos sabíamos que no era así, que el destino no era tan malo pero necesitábamos una excusa para poder afirmar de manera rotunda que sí, que hemos sido los mejores compañeros, y no me refiero solo a los compañeros del trabajo sino a todos aquellos con los que hemos compartido tanto. Con algunos hemos compartido un año entero, con otros algo menos, pero da igual, hemos sabido sacar lo mejor de cada uno y ponerlo en común, dicen que es en la adversidad cuando uno se muestra como realmente es y como creo que nos hemos enfrentado a bastantes adversidades puedo decir que me ha encantado conoceros como realmente sois.

Siempre da pena despedirse, incluso cuando no estás del todo a gusto en el país, siempre consigues quedarte con lo bueno, saber que hay gente increíble que has conocido y que, probablemente, dejas atrás. Que sí, que seguirá existiendo una relación pero ya nunca podrán repetirse aquellos momentos, aquellas noches, aquellas risas…

A diferencia de otras ocasiones, esta vez no he llorado al despedirme, ni siquiera al llegar al aeropuerto (no, no era por estar acompañado, no me hubiese importado). Que mis ojos no se hayan puesto rojos ni hayan derramado alguna lágrima no significa que haya sido fácil ni mucho menos; esos últimos abrazos y esos últimos besos han sido igual de dolorosos que siempre… pero creo que me he acostumbrado. Cuando llevas una vida en la que estás un año aquí y otro allí, ya sabes que eso va a tocar algún día. Al principio te crees fuerte y piensas que no te vas a involucrar tanto en las relaciones personales, que mejor tener un trato cordial o una amistad no muy profunda, pero da igual, es irremediable, a lo largo del tiempo surgen situaciones que unen demasiado y, al final, caes, vuelve a pasar, vuelves a crear esos vínculos demasiado estrechos que llegará un día en que tocará romper, o por lo menos, estirar.

Despedida en Bucarest

Despedida en Bucarest

No hay palabras para agradeceros todo lo que he vivido este año… ¡sed felices y hasta la próxima!

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