Archive for the ‘erasmus’ Category

Octubre de 2009

noviembre 8, 2009

La verdad es que hace mucho y me estoy hasta planteando abandonar este “proyecto”. No es que no haga cosas nuevas, es que cada vez me da más pereza escribir todo lo que hago… en fin, tendré que hacer el esfuerzo para que mis pocos lectores podáis saber de mi vida.

Durante este octubre han sudecido muchas cosas, voy a intentar hacer un mini resumen de lo sucedido (cada una de las situaciones se hubiese merecido una entrada bien redactada, ya lo siento).

Pilares 2009

Fiesta de la cerveza con Erasmus

Fiesta de la Cerveza

Como empieza a ser tradición, en Pilares nos juntamos algunos de los Erasmus. Este año tocó el primer fin de semana 10 y 11. Y aunque nos juntamos muchos menos de los esperados, lo pasamos estupéndamente.

El viernes lo reservé para salir con los míos y fue una noche increíble (botellón, cena, fiesta de la cerveza y fiesta), tan increíble que perdí la cámara de fotos y por ello esta entrada va a estar escasita de las mismas.

Pinchando en Interpeñas

¡Pínchalo!

Los dos días siguientes lo pasé con mis Erasmus (Guille, Ferchu, Lili, Tere y una nueva, Ali): muchos kilómetros andados, muchas horas de fiesta, mucho alchol y demasiada excasez de sueño. Además, el día 11 durante todo el día muuuchas llamadas (gracias de nuevo a todos) y por la noche consegui juntar a los de aquí, con los de allí y pasé mi cumpleaños en la mejor compañía posible.

Baturrica

Preparado para la ofrenda.

El resto de la semana como era de esperar, mucha fiesta aunque me he dado cuenta que los 25 me han pesado un poco y fue más relajada que el año pasado… El viernes celebré mi cumpleaños con mis amigos de la uni (EUPLOS): una cenita en un chino, bien de bebida gracias a “la ruleta de la muerte” y un licor café importado, un cumpleañero disfrazado de baturra, un taxista cachondo, muchos litros…

Como colofón final un concierto de SKA-P bastante divertido, rodeado por un lado de una pareja que nos duplicaba en edad, y por otro un grupo de niñas y niños preadolescentes. De todos modos el cansancio de la semana se empezaba a notar y me tuve que retirar antes de lo esperado…

Semana del 19 al 24
Durante la semana poca cosa (trabajo y proyecto) y el fin de semana:

  • El cumpleaños de Juan Luis: cenita en nuestro habitual sitio (La Moncloa) y unas cervezas.
  • Una comunión: la de mi primica pequeña, osea, la última comunición de la familia, ¡BIEN!.
  • Unas jornadas con ISF Aragón en Almonacid de la Sierra donde curramos y lo pasamos en grande.

Semana del 26 al 1
Una semana de mierda en el trabajo, me tocó estar de soporte técnico en unas jornadas del Defensor Universitario. Menos mal que la gente resultó ser muy simpática y lo llevé mejor de lo esperado.

El jueves me pasé por una charla acerca del lenguaje inclusivo (una iniciativa de la Universidad de Zaragoza) que pretendía mostrar como el lenguaje actual es sexista y desfavorece a la mujer. Resultó interesante y me hizo plantearme algunas cosas aunque en otras no estaba muy de acuerdo. Como anécdota diré que ¡fui el único asistente! aunque 15 minutos más tarde vinieron un par de estudiantes más y no me sentí tan solo.

Halloween

Halloween

El fin de semana era Halloween. El viernes no apetecía mucho salir pero una señorita (llamada Isabel) consiguió torcer la noche lo suficiente como para hacernos llegar bien entrada la noche. El sábado pintaba también suave la cosa pero al final nos animamos, y a pesar de estar solo 3, conseguimos darle un toque mágico a la noche de los muertos vivientes… 🙂

Y eso ha sido octubre a grandes rasgos. La verdad es que noviembre pinta muy bien (mucho viaje), así que espero actualizar más a menudo.

Europa del este

julio 15, 2009

Como os comenté en mi última entrada, me he pegado una semanita de viaje por la Europa de este. La verdad es que me ha gustado bastante y aunque ha tenido que ser todo demasiado rápido ha merecido la pena, os cuento a continuación los detalles del viaje.

(Como algunos sabéis desde hace unos años siempre que viajo llevo un cuaderno donde voy contando todo lo que me pasa así que aquí voy a escribirlo a modo resumen, ya me perdonaréis la falta de detalles en algunos casos).

Martes 30
Mi hermano me llevó al aeropuerto y a las 18.30 cogía un avión a Milán ya que allí era el punto de reencuentro con Lili para luego partir hacia tierras más lejanas.

Aterricé a las 20.30, cogí un autobús que me llevó a la Estación Central de Milán y allí acudió Elisa. De hecho la vi venir corriendo hacía mi, en el centro de la plaza y no pude evitar sonreir y recordar todo lo bueno que pasamos en Dinamarca. Muchos besos y abrazos, conocí a su hermana y luego a cenar, como no, una pizza y un calzone.

Despedida en Milán

Despedida en Milán

Luego fuimos a tomar unas cervezas con unos amigos de Elisa hasta que llegó Lili a la que fuimos a buscar a la estación, conocimos a sus papis, más besos y abrazos y como ya era tarde fuimos a dormir a casa de Eli en Monza. Le dimos un pequeño regalo que le habíamos comprado, hablamos un ratillo, pusimos la alarma y a dormir muy pocas horas.

(De nuevo, gracias por todo Eli).

Miércoles 1
Madrugamos mucho, duchita rápida y Eli nos llevó al centro de Milán donde cogimos el autobús a Malpensa.

Allí desayunamos después de un rato algo perdidos por el aeropuerto, subimos al aeropuerto y despegamos con media hora de retraso. Me gustaría haber dormido en el avión, pero un par de mujeres delante de mi, se empeñaban en menear el asiento…

Tomamos tierra rumana sobre las 12 (hora local, allí es una hora más) y nuestra prioridad absoluta es conseguir divisa rumana (LEI). Dejamos pasar un par de oportunidades donde considerábamos que el cambio no era óptimo y al final hubo suerte, en un puestecito algo escondido conseguimos muy buen cambio. Cogimos un autobús que hacía de lanzadera a la estación de tren que nos llevaría a la estación central de Bucarest.

Amigas en Bucarest

Amigas en Bucarest

En la estación central aprovechamos a comprar el “Balkanic Pass”, un interrail que te permite viajar por aquellos países muy barato (51 euros). Conocimos a un par de guatemaltecas a las que luego nos unimos para recorrer la ciudad y nos dedicamos, durante todo el día, a pasear de arriba abajo por las calles en obras de la capital rumana. La gente se muestra muy amable, aunque la abundancia de perros callejeros enfea un poco la ciudad. Además, para colmo, se pone a llover así que a altas horas de la noche volvemos a la estación e intentamos conciliar el sueño en una sala de espera.

Jueves 2
Madrugamos después de haber maldormido escasas horas, paseamos por una parte en obras de la ciudad y luego volvimos a la estación ya que a las 12:15 salía un tren que nos llevaría a Estambul.

Eterno tren

Eterno tren

Al tren le costaba 21 horas llegar desde Bucarest a Estambul, lo bueno que nos tocó en un compartimento solo para nosotros y cuyos asientos se hacían camas, así que las 21 horas pasaron mucho más rápido de lo esperado.

El único inconveniente que tuvimos fue, que a la hora de entrar en Turquía hay que hacerse un visado, así que un revisor con bastante mala hostia despertó y obligó a bajar a todo el tren para que después de 15 euros y 2 horas de espera tuviésemos un visado válido.

Viernes 3
A las 10 pisamos Estambul. Nos habíamos preparado una planificación que con las dos horas de retraso que llevábamos ya iba a ser imposible de cumplir…

Saltando, Mezquita Azul

Saltando, Mezquita Azul

Fuimos al Harmony Hostel, lugar donde nos alojábamos (muy céntrico y barato). Dejamos todo, nos pegamos una duchita y nos pusimos a recorrer la ciudad. Vimos el palacio de Topkapi, Santa Sofía, la Mezquita Azul… comimos un par de kebabs, dormimos un poco de siesta en un parque hasta que las llamadas a la oración sonaron por toda la ciudad y nos despertaron. Fuimos a las cisternas, al Gran Bazar, más mezquitas y paseos por la parte pobre de la ciudad… me fascinó que allá donde mirase siempre me devolvía la mirada con una sonrisa.

Se hizo la hora de cenar así que volvimos hacia el centro donde no parábamos de recibir invitaciones de todos y cada uno de los camareros de cada bar/restaurante. Al final uno se nos cameló y decidimos cenar allí. Comimos tres platos tipicos, nos bebimos 4 tés y nos fumamos una “shisha”. Nos costó todo 17 euros y se nos fué un poco la cabeza dejando 10 más de propina.

Sobre las 3 de la madrugada decidimos que era buena hora para abandonar la terracita y volver al hostal a dormir.

Sábado 4
Nos despertamos y subimos a desayunar a la terraza del hostal (venía incluído en el precio). Comimos poca cosa y nos pusimos rumbo a la parte norte de la ciudad (Beyoglu). Subimos a la torre de Galata y disfrutamos de unas preciosas vistas de toda la ciudad, el Bósforo y el Mármara. Paseamos por la calle más comercial de la ciudad (me recordó a Copenhague) hasta que llegamos a la plaza de Taksim.

Tomamos una “tapa” muy típica (mejillones rellenos de arroz -midye dolma-) en el pasaje de los pescadores, luego nos compramos dulces típicos que mas bien nos amargaron y luego cogimos un ferry rumbo a la parte asiática.

Allí nos pegamos una larga caminata hasta que llegamos al paseo marítimo donde muchas familias pasaban la tarde. Merendamos un bocadillo de taquitos de hígado con patatas y un durüm y luego nos volvimos hacia casa.

Después de otro largo paseo decidimos volver al sitio del día anterior a tomar algo, cayó un metro de cerveza y otra pipa aunque esta vez, en lugar de estar en la terracita de abajo, estuvimos en el ático. Luego a dormir.

Domingo 5
Como era el último día que estabamos en Estambul, decidimos dejarlo para las compras pero fue enorme la decepción al ver que el Gran Bazar cerraba los domingos…

Aun con todo, había muchos puestos callejeros, mercadillos y tiendas de recuerdos, donde se podían comprar cosicas típicas. Fuimos a Kumkapi, el barrio de los pescadores y nos adentramos por las calles menos turísitcas. Conocimos el Estambul profundo, comimos extremadamente barato (por 3 euros los 2), probamos yogur casero y charlamos en un mal inglés con algún que otro local.

Cogimos un tranvía y luego un funicular que nos llevó, de nuevo, a la parte norte de la ciudad. Buscamos alguna tienda con ropa barata, pero no hubo suerte, así que volvimos hacia el centro. Entramos en el Bazar Egipcio (también llamado de las Especias), donde mi olfato se volvió loco y alcanzo el extásis. Hicimos alguna compra más y volvimos al hostal a pegarnos una ducha y a recoger las maletas.

Santa Sofía

Santa Sofía

Para cenar fuimos al puerto donde nos tomamos un bocadillo de cabaya riquísimo y luego un kebab para casi corriendo, ir a la estación desde donde salía nuestro tren a eso de las 22.00. Nos tocó otra vez compartimento con camas, aunque esta vez no estábamos solos y nos acompañaban un par de surkoreanas un poquillo sosas pero majetas.

De nuevo, en la frontera, vinieron a despertarnos y hacernos bajar del tren para sellar la salida del país. Como ya nos lo sabíamos bajamos de los primeros y pudimos volver a dormir mucho antes que el resto.

Lunes 6
Llegamos con 2 horas de retraso a la capital búlgara, Sofía, y la verdad es que la primera impresión fue bastane decepcionante. Una estación bastante vieja y una chica del información y turismo bastante desagradable y que nos cobró un euro por el plano de la ciudad.

Hasta que no llegamos al centro de la ciudad la impresión no cambió, ya que todo se veía bastante pobre por el camino. Pateamos la ciudad de arriba a abajo aunque con muchas paradas a descansar, la ajetreada semana empezaba a pasar factura…

Sofía

Sofía

Ni comimos ni cenamos, nos mantuvimos a base de líquidos hasta que llegamos al aeropuerto en el penúltimo autobús. Encontrar la combinación de autobuses fue difícil porque nadie pareceía entendernos, hasta que un chavalico con rastas, muy majo y un inglés bastante decente, nos acompaño en el primer y segundo bus que más o menos le venían de camino.

En el aeropuerto, totalmente destrozados nos tomamos un café y ya por fin comimos un bocadillo. El cansancio pudo con Lili pero yo conocí a un macedonio que durante 5 horas me contó su vida y yo la mía hasta que sobre las 5.30 de la madrugada se marchó.

Martes 7
Nos mudamos a nuestra terminal y por mucho que lo intenté no conseguí conciliar el sueño, así que de empalmada y medio zombi, pasé el control y nos pusimos a esperar a nuestro avión que salío con hora y media de retraso.

La mía es más grande

La mía es más grande

En cuanto subí al avión caí rendido y dormí durante un ratito, no sabría decir cuanto. Aterrizamos en Malpensa de nuevo ya que era el punto de despedida. Hicimos tiempo comiendo y jugando a las cartas hasta que el avión de Lili despegó rumbo a Copenhague en un avión lleno de rubios de ojos azules.

Yo seguí esperando y volví a salir con retraso. Acompañado de un equipo del inserso tuve un viaje duro, no paraban de oirse voces tanto de la tercera edad gritándose, como de los niños llorando. Conseguí dormir otro ratito hasta que por fin, aterricé en Barcelona donde Pati y Yuis venían a buscarme en coche para llevarme a cenar.

Nos dimos abrazos y besos mientras yo no me aclaraba que era ayer o hoy y me costaba responder a cualquiera de sus preguntas. Fuimos al centro de Barcelona donde cenamos un par de calzones riquísimos y nos pusimos al día de nuestras cosas. Un poco antes de la 1 me llevaron a la estación donde nos despedimos, hubiese molado estar más pero no pudo ser, así que prometimos repetir pronto.

Cogí un autobús que me traería a Zaragoza y tras mucho moverme conseguí dormir. Caí en tal coma que de no haber sido porque el chaval de mi izquierda me pegó una patada sin querer, muy probablemente hubiese acabado en Madrid… En cuanto llegamos, me eché la mochila a la espalda y a casa para coger con gusto la cama.

Semana Santa en el Pirineo

abril 16, 2009

(La verdad es que tendría que haber escrito esta entrada hace ya 4 días, pero entre que estoy vago y malo, tengo muy pocas ganas. De todos modos si no lo hago ya, no lo voy a hacer, así que ya perdonaréis la brevedad de la entrada y la dejadez con la que está contado).

Primero contaré un “secreto”, cuando me fui de Dinamarca, dejé un pequeño regalo a cada uno de mis vecinos de la residencia, fue un pequeño detalle de despedida, bastante ñoño la verdad, pero me pillaba en un momento de bajón y con pocas ganas de afrontar la dura realidad de la vuelta a casa. Dicho regalo, consistía en una carta rota a trozos de modo que para leerla de nuevo habría que volver a juntarse. De ahí surgió la idea de hacer una quedad anual como poco, para no perder el contacto. Bien, pues tocó juntarse para Semana Santa, y el lugar elegido fue el Pirineo catalán, concrétamente en Martinet de Cerdanya.

Jueves 9
Quedamos en Zaragoza como punto de reunión y de ahí partieron dos coches con dirección al Pirineo. Como siempre un reencuentro lleno de besos, abrazos y risas. Da gusto ver que hay cosas que no cambian.

Cena

Cena

Tras varias horas de conducir y algún que otro malentendido entre los dos coches, conseguimos llegar a casa de Yuis. Aquella noche la dedicamos a jugar a un jueguecito de mesa que trajo Mary, a cervecear y a ponernos un poco al día de lo que pasaba en nuestras vidas. Pronto a dormir, que al día siguiente tocaba esquiar.

Viernes 10
Madrugamos mucho, demasiado. Desayunamos, nos preparamos y nos pusimos rumbo a Masella, donde nos pegaríamos esquiando todo el día si el tiempo lo permitía, ya que la previsión no era nada buena.

Esquí en Masella

Esquí en Masella

Tuvimos suerte y aunque en algún momento llovió, la nieve se mantuvo relativamente bien (algún experto en la materia quizás discrepe, yo como no tengo mucha idea…) y hubo poca gente. Charly y Mary, que no se habían puesto unos esquíes en su vida se defendieron en mayor o menor medida. Yo, modestia aparte, me di cuenta de que esquío mucho mejor de lo que pensaba, y como suele pasar, el exceso de confianza conllevó a algún que otro piñazo. Hubo un momento de desesperación, cuando subimos a lo alto de la montaña y nos dimos cuenta de que no se veía absolutamente nada, nos costó mucho más de lo previsto bajar.

¡Singstar!

¡Singstar!

Volvimos a casa bastante reventados, nos dedicamos a perder la poca tarde que quedaba, cenar y luego a emborracharnos. Algunos más que otros, para que engañarse. A altas horas de la madrugada destrozamos cada una de las canciones que pusimos en el SingStar y a eso de las 6 de la mañana decidimos que era buena hora para irse a dormir.

Sábado 11
Mañana perdida y con menos resaca de la esperada. Comimos y cual grupillo de turistas nos pusimos rumbo a Andorra, donde algunos comprarían algo y otros no.

Nos metimos en un supermercado donde el agobio pudo con nosotros, compramos lo poco que nos hacía falta y volvimos a casa. Cenamos bastante bien y seguimos cerveceando. Algunos cayeron rendidos en el sofá, otros seguimos de cháchara y relativamente pronto a dormir, que el día de mañana iba a ser largo.

Domingo 12
Madrugón, recogida, limpieza de la casa y todo listo para salir.

Martinet

Martinet

Primera parada en Lérida (otros dirán Lleida). Donde Yuis se quedó para coger un tren rumbo a Barcelona. El resto seguimos hacia Zaragoza donde nos volveríamos a separar. Lili y Tere cogieron un autobús con rumbo a Madrid, Charly y Mary siguieron con el coche hacia Valladolid y Guille y yo nos quedamos en nuestra ciudad.

Esta vez la despedida fue menos amarga, quizás porque el saber que aunque pase el tiempo las cosas siguen igual, hace que todo sea mucho más fácil y esperemos con ganas la siguiente.

Pasa el tiempo...

Pasa el tiempo...

Viaje a Suiza

marzo 10, 2009

Ya estoy aquí de nuevo tras mucho tiempo sin actualizar…

Como varios sabréis, he viajado a Suiza para visitar a mi amigo Tig que se encuentra en Lausanne, un pqueño pueblouna ciudad de Suiza. Así que como es habitual en mis viajes, procedo a contaros el día a día…

Miercoles 4
Salí de casa por la noche, a eso de las 2 de la madrugada, en principio la idea era que yo viajase con un amigo pero por una traición un cambio de última hora, tuve que viajar solo en el autobús hasta Barcelona donde tuve problemas para dormir y luego en un avión que cogí hasta Ginebra.

Tig y yo con chorro en Ginebra

Tig y yo con chorro en Ginebra

Llegué a Ginebra sobre las 10 de la mañana donde me recibió Tig con un poquillo de retraso, como Sara llegaba por la noche teníamos todo el día para ver la grandiosa Ginebra, que al final resultó ser una ciudad con poco encanto, quizás demasiado poco, ya que pudimos recorrer la ciudad en escasas horas y luego tener que dedicarnos a perder el tiempo, jugando al ajedrez en un tablero gigante bajo una refrescante lluvia y luego tomando un café en un café que poco tenía de vasco, aunque así se reflejaba en el nombre. Donde por cierto, conocimos a un par de personajes extraños que nos ofrecieron puros y nos entretuvieron con preguntas ciertamente desconcertantes…

Cuando ya habíamos conseguido perder suficiente el tiempo, volvimos al aeropuerto a cambiarnos de calzado, estábamos empapados y ahí empecé a darme cuenta de como he cambiado, yo, el tío responsable que no pierde nunca nada, esta vez había perdido el recibo de haber dejado la mochila en la consigna…

509

509

Sara llegó con un poco de retraso, recogimos todo y nos fuimos a casa en el segundo tren que pasó, ya que el primero, debido a un malentendido, lo perdimos… Una vez en casa, cenamos y como no había mucho espíritu de salir por parte del resto de gente, no tardamos en irnos a dormir tras un día agotador. Ya en la cama me di cuenta de que había perdido mi palestino… definitivamente no era yo el que estaba de viaje.

Jueves 5

Yo deforme

Yo deforme

El jueves nos levantamos con ganas de hacer turismo aunque como tampoco hay mucho que hacer por esa ciudad, enseguida nos recorrimos todo. Nos hicimos el bono de transporte y justo cuando íbamos a pagar, me di cuenta de que me había olvidado la cartera en casa (¿pero que cojones me está pasando?)… total que me tuvieron que escanear la foto del pasaporte que afortunádamente llevaba en la mochila, eso sí, con trágicas consecuencias ya que, o el escáner estaba jodido, o mi cabeza está deformada y llevo 24 años sin darme cuenta, si no me creéis, mirad la foto…

Los 3 en el Darling (actualizada, que en la otra se nos iban los ojos)

Los 3 en el Darling (actualizada, que en la otra se nos iban los ojos)

Hicimos la compra y volvimos a casa a comer. Después de descansar un ratillo, seguimos haciendo turismo por las orillas del lago, volvimos a casa a cenar una riquísima Fondue acompañados de muchos españoles y luego salimos de fiesta. Me gustó volver a sentirme un extranjero saliendo de marcha, encima esta vez, acompañados de mis amigos de “casa”. Si tuviese que comprar el bar donde estuve, lo asemejaría a mi querido Kulør Bar de Copenhague, pero esta vez se llamaba Darling y estaba en Suiza. Mucha cerveza, algún baile en la tarima, palabras incomprensibles con gente desconocida, un malentendido que me hizo perder la cerveza… y al final, a las 4 y pico en casa, totalmente alcoholizado…

Viernes 6
Con mucha calma, así es como nos despertamos. No queríamos coger muchos trenes ya que es carísimo y como tampoco había mucho más que hacer por Lausanne, pues nos permitimos el lujo de dormir hasta muy tarde. Comimos y luego más turismo callejenado y entrando en tiendas de lo más cool.

Volvimos a casa a cenar, esta vez tocaba pizza hecha por nosotros… después a ducharse y a salir de marcha. Esa noche nos juntamos con más gente de Erasmus, la mayoría españoles y cabe destacar el buen rollo que hubo con un mejicano llamado Paco y su compinche andaluz, Pedro. Muchas risas en una taberna irlandesa donde algunas fueron echadas por entrar cerveza en lata, luego de nuevo al Darling. Más cerveza, muchos bailes y de nuevo en estado etílico a casa.

Sábado 7

Mucha nieve en Gruyère

Mucha nieve en Gruyère

Madrugón a las 9:30 ya que, hoy sí, tocaba hacer turismo. Tig y Alberto nos habían preparado un viaje a Gruyère (sí, como el queso, pero nos os confundáis como muchos hicimos, el queso gruyer no es el de agujeros…). Fuimos en el tren Alberto, sus amigas y nosotros. Nos equivocamos de parada y vimos un pueblo que, la verdad, no tenía nada de interesante. Al rato nos dimos cuenta de que el pueblo que queríamos visitar estaba en lo alto de la montaña que se veía a lo lejos, así que comimos otra Fondue para coger fuerzas y luego escalar la abrupta montaña donde a algunos les costó más que a otros debido a su inadecuado calzado…

Saltando en Gruyère

Saltando en Gruyère

Vimos el pueblo de Gruyère en sí, que es una especie de ciudad medieval bastante bonita, muchas cuestas y todas las calles empedradas. Al fondo un castillo donde había que pagar por entrar y por supuesto no pagamos. Seguimos recorriendo las calles y nos encontramos con un bar de lo mas extraordinario, todo decorado como la película de Alien. Sillas adornadas con columnas vertebrales, mesas con patas exageradas, paredes con cabezas de niños enfermos… y aunque puede sonar horroroso, todo ello era impresionante, y no para mal…

Foto tuenti... que vergüenza

Foto tuenti... que vergüenza

Volvimos a casa a cenar y coger fuerzas para la última noche, ya que esta vez, nos iríamos de empalmada. Llevamos las maletas a la estación, tomamos provisiones y nos pusimos a beber en una esquina como buenos españoles. Creo que estaríamos a unos 0 grados, y la verdad es que la gente no paraba de mirarnos como gente muy extraña.. supongo que no están acostumbrados a ver a la gente beber en la calle. Tuvimos conversaciones de lo mas inverosímiles, desvariamos creyendo que éramos un grupo de música, que poseíamos un sitio web con miles de visitas, etc.

En el rincón oscuro

En el rincón oscuro

Cuando ya cogimos suficiente frío, nos fuimos a resguardar a un bar llamado Jaggers, donde tuvimos que pagar por entrar, bebimos algo más, seguimos desvariando y al final se hizo la hora de marcharnos así que nos fuimos a la estación cogimos el tren y nos pusimos rumbo a Ginebra.

Domingo 8
Realmente no puedo diferenciar cuando dejó de ser sábado y cuando empezó el domingo, sé que me dormí en el tren, que nos despertamos y tuvimos que cambiar de vagón porque algo se había quemado. Volvimos a dormirnos hasta llegar al aeropuerto, me puse de mala hostia, y no sé porque, ya que nunca tengo mal despertar, lo pagué con quien no se lo merecía. Tomamos un café y yo, una napolitana que alguien se había dejado intacta en una mesa. Montamos en el avión y me dormí sin enterarme siquiera del despegue y aterrizaje en Barcelona.

Perdimos el tren de cercanías y creímos que no llegaríamos al autobús… pero llegamos. Nos montamos y volvimos a dormir para, por fin, llegar a eso de las 14:30 a nuestra querida Zaragoza después de casi 12 horas de viaje…

Resumen
Podría decirse que reviví mi año pasado aunque de una manera muy distinta. Las comparaciones son odiosas y por ello no las haré. Conocí gente estupenda aunque creo que con el espíritu Erasmus muy distinto al que yo sentí…

Además me di cuenta de cuanto francés he perdido, una lástima ya que en su día supe hablarlo perfectamente, ¡que le vamos a hacer! Nada dura eternamente.

Y por último, espero que mi yo despistado, irresponsable y deforme se quedase en Suiza…

Quedada Erasus en Madrid

diciembre 30, 2008

Hace ya 10 días que se llevó a cabo la esperadísima quedada Erasmus en Madrid, me gustaría haberla relatado con mucho detalle pero con tantos días de por medio me da algo de pereza así que resumiré el gran acontecimiento en menos líneas de las habituales.

La quedada llevaba ya mucho tiempo planificada, ya que tras muchos intentos de quedadas multitudinarias que al final no llegaban a fraguar esta prometía atraer mucha gente, algo que apetecía porque ya hace más de 6 meses que no nos veíamos las caras. Cabe decir que la quedad oficial era el sábado porque el viernes había mucha gente con cenas de empresa o de clase, pero el viernes conseguimos juntarnos muchísimos.

Como era de esperar, la organización quedo un poco en segundo plano y reemplazada por la improvisación tanto a la hora de cenar, beber, dormir y como pasar el día, no nos engañemos, nos gusta improvisar y todos estuvimos de acuerdo en dejar que los acontecimientos fluyesen hacía uno u otro lado.

Erasmus en Plaza Santa Ana

Erasmus en Plaza Santa Ana

Guille y yo llegamos el viernes a la Av. América donde tres maravillosas mujeres nos esperaban como a marineros que vuelven tras muchos meses de soledad en el mar, nah, en serio, besos, abrazos y mucha alegría de volver a vernos, eran Tere, Didi y Gemmita. De la estación a casa de Tere a dejar todo y luego a casa de Santi donde nos reencontraríamos la mayoría. Después fuimos a cenar al Museo del Jamón lugar donde no nos trataron del todo bien, era tarde, habían cerrado la cocina y los camareros tenían ganas de pirarse a casa. Luego fuimos a beber a la plaza de Santa Ana, donde fue apareciendo más gente y de ahí a un bar llamado Black Jack donde había una cola tremenda, pero por circunstancias de la vida conseguimos ponernos muy cerca de la entrada. Allí seguimos bebiendo, con besos, abrazos, caras de felicidad y muchas ganas de revivir viejos momentos. Cuando cerraron a dormir, cada uno a su casa y los de fuera a las casas que amablemente nos acogían aunque hubo planes de última hora y cambié la cama por un sofá.

Cenando en el museo del Jamón

Cenando en el museo del Jamón

El sábado, como la gente también tenía cosas que hacer, cuatro paletos (Charly, MaryQueen, Guille y yo) decidimos darnos un paseo por la capital para percibir su grandeza y más en fechas tan señaladas ya que había gente por todas partes. Comimos en El Tigre sitio recomendado por MQ, que nos costó un ratito encontrar pero mereció la pena. Nos sentamos en un parque de Plaza España y dejamos correr el tiempo para luego volver a casa, preparnos y volver a salir. De nuevo cena en el mismo sitio que el día anterior (esta vez nos trataron mejor aunque el precio siguiendo siendo, a mi parecer, exagerado). De ahí a la universidad a beber donde fuimos “encorridos” por la policía ya que está prohibido beber, la verdad que era gracioso ver a tanta gente corriendo en estampida perseguidos por dos policías. Luego a la discoteca que ya acostumbro a frecuentar cuando voy a Madrid, El Copérnico. Allí quemamos los últimos cartuchos, muchas risas, fotos y desfase que nos dejaron derrotados, así que en cuanto cerraron una amarga despedida, un “esto hay que repetirlo” y una separación. Luego a casa a dormir que el domingo se planteaba duro…

El domingo nos levantamos tras haber dormido demasiado poco, esta noche también dormí en el sofá aunque más incómodo porque Lili se cogió el sitio bueno. Con tres horas o cuatro de sueño nos pusimos rumbo al metro, de allí a la estación de autobuses, otra amarga despedida y a dormir en el autobús.

Como podéis leer, he sido batante objetivo contando el fin de semana, no me ha salido la vena sentimental, pero el Charly, refleja perfectamente en su blog lo que sentí, no dudéis en pasaros y saber que efectivamente, da gusto ver como el tiempo pasa y eso no consigue separarnos.