Llegada a Bucarest

¡Hola a todo el mundo! Sí, por fin tengo Internet y tiempo para contaros lo que ha sucedido en estos cuatro días que llevo en la capital rumana, Bucarest.

El sábado por la mañana, muy por la mañana, me dejaron mis padres en la estación Delicias de Zaragoza, y me subí, por segunda vez en mi vida al AVE, esta vez viajaba en preferente así que en lugar de dormir, preferí mantenerme despierto y aprovechar el desayuno que daban en el tren. De la estación de Atocha a Barajas sin problemas, parece ser que la estancia en Madrid de un mes y medio me han convertido en un ciudadano más de la capital y ya no vago por sus calles cual paleto novato. En Barajas me junté con el resto de becarios que compartirán conmigo esta aventura y me despedí con un abrazo de Víctor, pasé sin problemas el control de seguridad y monté en un avión que me llevaría a la ciudad donde pasaré un añito de mi vida.

Plaza Universitatii

Plata Universitatii

Llegamos a Bucarest según la hora prevista; frío, demasiado para ser principios de octubre, pero habrá que abrigarse y acostumbrarse; fea, demasiado para ser una capital de un país, pero habrá que saber buscar las calles con encanto y acostumbrarse; muchos coches, vieja, oscura, sucia, publicidad por todas partes… pero habrá que acostumbrarse ¡Qué nadie se asuste! Me considero demasiado positivo para dejar que estas cosas me afecten, seguro que consigo sacarle el máximo partido y vivo para contároslo por aquí.

Tras perderme un rato con Alex (becario que acogí temporalmente en mi casa) conseguimos llegar a mi casa. Los caseros fueron muy simpáticos aunque no pillaron las indirectas de ¨por favor, idos y dejadnos pegarnos una buena ducha y salir de farra, ¡lo necesitamos!¨. La casa es algo vieja pero conseguiré dejarla con encanto, o eso espero; además está situada en una zona muy tranquila y pija que después de 3 días hace que me planteé si querría algo más movidito en el centro, ya veremos que hago. Bueno, pues como decía, nos pegamos una ducha, quedamos con Pablo y nos fuimos de fiesta. Al principio nos costó encontrar lo que buscábamos pero gracias a una pareja de españoles nos juntamos con un grupo de Erasmus y ahí empezó lo bueno… Para los interesados aquí salir de fiesta es muy barato, menos mal que a mí no me va mucho ese rollo, si no, sería mi perdición…😉

El domingo lo pasamos dando alguna vuelta de reconocimiento y mirando el piso donde se iba a instalar Alex, comimos por ahí, nos mojamos bajo la lluvia y por la noche cenamos en un restaurante cerca de casa, bastante bien y muy barato.

Plaza Uniri - Palacio del Parlamento

B-Dul Unirii

Y llegó el lunes, el temido lunes. Primer trabajo realmente serio, para mi gusto demasiadas horas repartidas a lo largo del día y que me dejan casi sin vida, espero saber amoldarme y estirar las tardes y las mañanas… Recibimiento, compañeras de trabajo muy simpáticas, jefes algo reservados pero también agradables, mucho curro, demasiado para ser el primer día pero habrá que adaptarse rápido. Por la noche cenamos por ahí para celebrar que ¡todos los becarios ya teníamos piso!

El martes y miércoles parecidos, mucho trabajo, comida por ahí (todavía no me ha dado tiempo a cocinar mucho), compra enorme en un supermercado que me cae lejísimos, puest a punto de la casa…

Y de momento eso es todo, aquí es una hora más y ya se me va haciendo tarde. Prometo contaros muchas más cosas pronto, ¡estad atentos!

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