¿Despedidas? No soy uno de esos…

Ya lo siento, soy uno de esos que odian las despedidas, que nunca sabe que decir, ni que hacer. De esos que quieren que nunca llegue el momento de despedirse porque sabe que se quiera o no, algo termina. Y cuando llega, sale corriendo.

Soy uno de esos que cuando le acompañan 12 compañeros a despedirle al aeropuerto abraza a cada uno sabiendo que un trozo de su corazón se queda en cada abrazo, en cada beso. Uno de esos que se despide con un simple “gracias” porque no tiene valor a soltar un discursillo que haga saltar algunas lágrimas (probablemente más suyas que de los demás). Uno que intenta que cada día sea especial para cada uno de sus amigos intentando arrancar siempre una sonrisa haciendo el día más ameno, a veces lo consigue, otras muchas no. Uno de esos que quiere que los demás aprovechen cada momento con él, como él lo hace con ellos, disfrutando cada segundo, cada experiencia, cada viaje, cada noche… para que así, cuando llegue el momento y no tenga palabras para decir lo que siente al despedirse, por lo menos la gente se quede con alguno de los buenos recuerdos que consigan diluir la amarga despedida.

Uno que deja atrás a 12 amigos tras un aplauso que suena consiguiendo sacarle los colores, uno que no se atreve a mirar atrás para no mostrarse débil, que cruza un control de seguridad, que entonces se atreve a mirar atrás y ya no hay nadie, que vaga 20 minutos por el aeropuerto, se arrepiente y manda un mensaje para expresar lo que siente, que no para de darle vueltas a lo que tenía que haber dicho a cada uno y que en su momento no surgían las palabras, uno que se sienta a leer un cuaderno hecho por sus amigos y llora, porque ahora ya está solo y le da igual mostrarse débil…

Y uno que no se olvida de los que no pudieron venir, porque ya no estaban. Porque habían sufrido antes o después lo que a él le toco ayer saliendo mejor o peor del paso. No se olvida de lo que vivió durante diez meses de su vida por aquellas, ahora tan lejanas, tierras danesas. Que agradece de todo corazón a todos y cada uno de ellos por haber conseguido que lo que se suponía iba a ser el mejor año de su vida se convirtiese en una realidad. Que esperaba que solo sea el principio de algo grande, algo muy grande que se ha ido formando en todos y cada uno de nosotros. En definitiva, uno que no olvida. Y es que, cada uno, es como es. Y yo, sintiéndolo mucho, soy así y sólo se me ocurre decir gracias y hasta pronto.

Todos en el cumpleaños de Boro

4 comentarios to “¿Despedidas? No soy uno de esos…”

  1. albi Says:

    …que cruza un control de seguridad, que entonces se atreve a mirar atrás y ya no hay nadie, que vaga 20 minutos por el aeropuerto, se arrepiente y manda un mensaje para expresar lo que siente, que no para de darle vueltas a lo que tenía que haber dicho a cada uno…

    tdas y cada una de estas palabras demuestran lo GRANDE que eeres.

    Un achuchon pekeño, espero verte pronto.

  2. KuA Says:

    chico, ni que te fueses a un sitio que no te gusta y en el que no conoces a nadie…
    te recuerdo que hace un año dejaste tambien a muchos amigos en tu ciudad, amigos que estan deseando verte tambien…
    Y más me jode a mi saber que cuando vuelvas no estaré ahi para abrazarte

  3. albi Says:

    KUa tiene morriññaaaaa, KuA tiene morriña……..

    tu tb eres GraNde!!😉

  4. Li Says:

    No hace falta que digas nada porque ya sabemos todo!!

    Nunca se podrá olvidar lo que hemos llegado a ser y lo que ya por siempre seremos…

    Nos vemos amigüito!!!😀

    Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaak

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