Este finde prometía ser grandioso y así lo fue. Después del fiestón del viernes y dormir 4 horas tuve que levantarme pronto para ayudar a Lluis en la preparación de su cumpleaños.
El cumpleaños realmente era de Arturo e Isa también, pero se montaba en la resi y hacíamos barbacoa y merienda para unos 50 o 60 con lo cual implicaba utilizar todos los recursos humanos y materiales para poner en marcha semejante fiesta. Mientras unos limpiaban lo del día anterior (curiosamente la misma de siempre y sin ayuda por ninguna parte extranjera…) los otros iban a comprar y preparaban tortillas de patata, kitches, canapés, bizcochos…
Sobre las 19:00 la gente empezó a llegar y aunque habría preferido echarme una siestecilla, por falta de tiempo no pudo ser. Salí a ayudar a encender la barbacoa y a ponerme como un cerdo comiendo hamburguesas y carne, las kitches casi ni las caté y lo mismo con la tortilla de patata y la paella, pero bueno, satisfice todas mis ansias de comer bien regadas con litros de sangría y un sol que al esconderse dejó mucho frío y los valientes tuvimos que ponernos mas ropa.
Al acabar la fiesta se entregaron los regalos, como no, típicos posters hechos a última hora y que siempre quedan estupendamente, se sacaron pasteles, velas, cánticos… Y luego nos fuimos de marcha. Costó mucho desalojar a todo el personal de mi habitación, me duché y nos fuimos a uno de los pocos bares que conocemos, el Kulør Bar, del que ya he hablado alguna vez…
La noche acabó muy tarde, sobre las 7 o así llegué agotado a casa después de tres días saliendo y durmiendo muy poco, pero bueno, mereció la pena.
Ah, como anécdota diré que me afeité con cuchilla, algo que no pasaba por la mayor parte de mi cara desde hacía 3 años, hice bastantes probatinas: barba fina, perilla, mostacho mejicano, mostacho hitleriano… Pude volver a sentir el contacto aunque para ello tuviese que destrozarme media cara, si es que sin no se practica se pierde la práctica
.